Cuerdas acústicas y todo terreno

Los guitarristas Juan Antonio Sánchez, Emilio García y Antonio Restucci estrenan el disco Sagare Trío, música que funciona donde la pongan: "El trío puede estar perfectamente en el espacio del jazz, de la raíz folclórica latinoamericana y de la música de cámara", dicen. Todo suma.

15 de Enero de 2013 | 20:49 |

Cada uno compuso un tema nuevo para el disco. "Sa" se llama el de Juan Antonio Sánchez. "Ga", el de Emilio García. Y "Re", el de Antonio Restucci. Y los títulos se leen además en el nombre del grupo que estos guitarristas chilenos integran desde el año pasado, que es el mismo nombre del disco: Sagare Trío. Una palabra de eco exótico que tampoco se agota en esa definición.


Sagare significa también siete instrumentos, para empezar. Sánchez toca guitarra acústica con cuerdas de nylon, guitarrón cuyano y acordeón; García usa guitarras acústicas con cuerdas de nylon y metálicas, y Restucci se hace cargo de la guitarra nylon y la mandolina. Con esas herramientas fueron hechas las catorce piezas de música instrumental latinoamericana de Sagare Trío (2012), el disco.


Sagare quiere decir además unos ocho grupos previos, si hay que hacer historia. Sánchez tocó música de raíz latinoamericana con Terranova y Entrama en los '90; García trae desde fines de los '80 una saga que va desde tecnopop y jazz fusión hasta blues y rock con Aparato Raro, Trifusión, Emilio García Trío y la reciente alineación de La Banda del Capitán Corneta; y Restucci ha tocando desde música latinoamericana hasta flamenco con La Hebra en los '80 y los españoles Ojos de Brujo.


Sagare implica en total quince discos anteriores, si se trata de experiencia. Sánchez ha grabado Local 47 (2000), Soyobré (2003) y los recientes Viajes para guitarra (2012) y Tercer tiempo (2012). García tiene otros cuatro: En vivo (1996), Ultrablues (2002), Lado B (2004) y el más rockero Custom made (2009). Y Restucci suma el catálogo más amplio, con Hilando fino (1991), Plaza del Ángel (1995), Vetas (1996), Cenizas en el mar (1999), Bosque nativo (2000), Crisol (2005) y Ancestros (2008), grabado en Alemania.


Todas esas vías desembocan en el nuevo grupo de estos tres hombres, que aparte de su reciente disco tienen repertorios previos en común. Ya a comienzos de los años '90 García y Restucci tocaban una composición llamada "Huayno", la misma que ahora es "Desierto florido" en el disco. "Y a veces tocamos con el Toño 'Evocación', que es un tema del ¿mil ochocientos, no?", pregunta García.


-Antes de Cristo -responde Restucci.


Debe haber sido el '91: primeros días


Sagare bien puede significar varios viajes previos también. Antonio Restucci se estableció en España entre 1987 y 1990 y luego de eso ha viajado con destinos a Alemania y Holanda. Emilio García vivió en México entre 1992 y 1993. Y Juan Antonio Sánchez, más conocido como Chicoria, nació en Berlín, Alemania, hijo de padres chilenos, y ha pasado temporadas recientes en España.


-De los tres, ¿cuáles fueron los dos primeros en conocerse?
-Toño y Emilio -dice Chicoria-: ustedes dos.
-Debe haber sido en el '91 -saca la cuenta García-. Como que íbamos a hacer un disco a dúo y grabamos unos demos en el estudio Procor para conseguir pegas. Eso fue lo primero.


Emilio García recuerda que conoció a Antonio Restucci en un ensayo con músicos de jazz como el baterista Álvaro Sylleros y el saxofonista Pato Ramírez, y de esos años ambos mencionan haber tocado con Toti Monsalve, Enrique Luna, Pedro Esparza o Alejandro Reid, varios de ellos también jazzistas.


Es la época en que Restucci grabó Hilando fino (1991), un disco a medio camino entre el pasado y el futuro: el álbum recoge el repertorio de La Hebra, grupo formado en los '80 que ya estaba disuelto para 1991, y la salida del disco tardó a su vez más años, de modo que apareció hacia 1993 ó 1994, recuerda.


-Ya no existía el grupo (La Hebra). Ésa fue una idea de (el productor e ingeniero de sonido) Marcos de Aguirre, que tenía un estudio y había hartos grupos de jazz fusión en esa época: estaba Macondo, Al Sur, Trifusión (trío donde tocaba Emilio García). Y a Marco se le ocurrió empezar a producir a esos grupos -reconstituye Restucci. Y su compañero lo corrobora.


-En esos años la fusión estaba en un auge. De hecho con Trifusión sacamos un cassette, por EMI -recalca García-. Nos editó (el sello transnacional) EMI, una cosa inédita. Tocamos en programas de televisión, tengo ene videos de esa época: tocando música instrumental en la televisión. Y nos pagaban, un dinero que ni ahora lo pagan. Me acuerdo de haber tocado en "Sábados gigantes", con Trifusión, y de haber cobrado seiscientas lucas en esa época. Después tocamos en "Noche de ronda": otras seiscientas lucas.


-¿Qué repertorio tocaban tú y Restucci en ese tiempo? ¿Era compartido?
-No, siempre todos los temas eran del Toño -sonríe-. Toño nunca me dio la pasá.
-¿Harrison? -pregunta Chicoria.
-Claro: yo era una especie de George Harrison. Y él (Restucci) era Lennon y McCartney.


-¿O sea te estás desquitando recién ahora con Sagare Trío?
-Recién. Histórico.


Vueltas por Latinoamérica: una generación


En esa misma época, a comienzos de los años '90, el estudiante José Antonio Chicoria Sánchez cursaba su licenciatura en música en la Universidad de Chile.


-Mi origen es ése: la situación clásica. La infancia en la raíz folclórica, pero después el estudio de los clásicos  -explica-. Entonces conocí al Toño, en el '91 ó '92: guitarreo, y quedé marcando ocupado, así que le pedí que me hiciera clases. Y través del Toño conocí a más músicos vinculados al jazz y empecé a tocar harto con él y a componer también, para guitarra, un poco copiándole.


Hay lazos comunes anteriores a esos encuentros, agrega Chicoria. "Teníamos algunos amigos en común, como Ángel Parra (hijo), que lo conozco desde niño, desde los diez años, porque fuimos compañeros de curso. Después del colegio él se fue al jazz y yo me fui a lo clásico. Nosotros teníamos un grupo con el Ángel, pero en el colegio".


-¿Silueta?
-Silueta.
-¿Tú tocabai en Silueta? -pregunta Emilio García-. Yo conozco al Ángel de esa época, de Silueta, me juntaba a tocar a dúo con él.


Silueta es el temprano grupos que los hermanos Javiera y Ángel Parra formaron, todavía en edad escolar, con compañeros como Rodrigo y Javier Elizalde y el baterista Juan Ricardo Weiler. "Yo hacía guitarra y flauta traversa en Silueta", recuerda Chicoria.


-¿Y de quién eran los temas? -pregunta Restucci.


-Del Ángel. Eran canciones -responde Chicoria y entona unos versos-: "Mi cuerpo ya no resiste / Mi alma va a estallar / (…) Silueta perfecta". Por eso se llamaba Silueta.


Es de 1992 ó 1993 el recuerdo que Sánchez tiene de haber visto en vivo al dúo entre García y Restucci en el santiaguino Café del Patio, junto a los músicos Claudio Morales y Ángel Cárdenas en cuerdas y Juan Coderch en percusión. "Yo estaba ahí, en la primera mesa", dice. "Ustedes no se acuerdan. No importa. Yo estaba absolutamente embelesado por la actuación".


Eran los días en que tomaba cuerpo una generación de músicos chilenos interesados en los ritmos latinoamericanos. Chicoria tocaba en Terranova, formación previa al grupo Entrama, e integraba la banda de Magdalena Matthey, en la que también tocaban Elizabeth Morris, actual solista; Manuel Meriño, actual integrante de Inti-Illimani, y Jano Rivera, actual productor de repertorios que van desde cumbia a raíz folclórica.


Poco después Chicoria grabó en el primer disco de Entrama, Entrama (1998), con Restucci como invitado. Y un encuentro siguiente que menciona es la gira a Rio Grande do Sul, Brasil, que hicieron la cantante Francesca Ancarola y los propios Chicoria y Restucci en 1996. "De vuelta de Brasil seguimos trabajando con el Toño y la Francesca, a trío", recuerda, en un trabajo que iba a rendir frutos en el primer disco de Ancarola, Que el canto tiene sentido (1997).


Por su parte, Restucci grabó el disco Cenizas en el mar (1999) con García y Chicoria como invitados, y parte de su repertorio cantado por Ancarola quedó también en su álbum previo, Vetas (1996), según sus registros. "Me acuerdo de ese disco: de hecho tú me lo regalaste y después me lo quitaste y no me lo devolviste nunca más", dice Emilio García, para ajustar otra cuenta pendiente con Restucci.


-Está buena esta terapia.
-Una entrevisterapia -acuña Chicoria.


Berlín, Tamaulipas, Plaza Brasil: coordenadas


Un siguiente denominador común es la serie de encuentros de guitarristas Bajo Cuerdas, a fines de los años '90, antecedente del festival Entre Cuerdas organizado por el músico Alberto Cumplido. Emilio García reconstituye una primera alineación de ese encuentro, con Ángel Parra, Antonio Restucci y los propios Cumplido y García.


-El primer Bajo Cuerdas fue con el Ángel, tiene que haber sido el '97 ó '98 -estima Chicoria.


Luego García recuerda que, para un segunda versión, en lugar de Parra entró el propio Juan Antonio Sánchez.


-Eso fue en mayo del '99 -apunta este último, de memoria. Y el cambio de siglo iba a traer cada vez más coincidencias, entre ellas una fecha del trío en vivo en la Sala SCD de la capital, un dúo iniciado en 1999 entre Chicoria y Restucci, y actuaciones de ese dúo en Pucón y en el festival Guitarras del Mundo, en Argentina.


-Y a toda esta introducción hay que agregar algo extraoficial, pero que no está de más recordar, que son los múltiples carretes -concluye Chicoria-. Porque ahí aparece la guitarra, se empieza a entretener y después viene la situación de la tocata, del disco. Esas instancias son necesarias, dan ganas de seguir haciendo cosas juntos.


Con el nombre oficial de Sagare Trío el grupo debutó en 2012 en una actuación en Pirque. Y fue natural destinar partes iguales del disco a cada uno de los integrantes. Las tres composiciones de García son inéditas: "Tren a Berlín", "Riomonte" y "Letanía". Restucci aporta "Recursos naturales" y "Mandolineando", de sus discos Hilando fino y Ancestros, además de "Cueca del puerto" y "Desierto florido". Y otras tres son de Sánchez, entre "Vals taranto", con acordeón incluido; "Plaza Brasil", compuesta en 2010 en el mismo barrio de esa plaza capitalina, y "Lost in Tamaulipas", hecha en México en 2000 y montada también en España junto a dos músicos argentinos en el Cholga Trío.


-Y es un tema muy restucciano -define el autor-. Hay muchos temas que compuse que eran restucciánicos.


-Esa situación es clarísima -interviene García-. "Letanía", ponte tú, es un tema mío, pero mucha gente piensa que es del Chicoria.


-Chicoriano, digamos.
-Claro.
-Es como de Víctor Jara ese tema -observa Restucci.
-Eso es lo entretenido de que éste sea un grupo: suceden esas cosas -dice García-. La música va, viene.


Porque estamos tocando tres chilenos


Completa el repertorio de Sagare Trío un arreglo de Juan Antonio Sánchez para "Norwegian wood", de los Beatles, que data de la versión de 1999 de Bajo Cuerda y fue hecha en la época a sugerencia de Restucci, según recuerda Chicoria.


-¿Son importantes los Beatles para los tres?
-Yo escuché siempre a los Beatles en mi casa, mi mamá, mi papá… mi papá fue a ver a los Beatles, a Suecia -explica Chicoria-. Entonces sonaba Rubber soul (1965) cuando nací, etcétera; son de la familia, no me los cuestiono, ni siquiera analizo si son buenos o no. Es casi la influencia vinculada al rock que tengo, porque mi origen es otro, más que el rock. Excepto por los Beatles.


-La situación en mi casa es que mi viejo escuchó siempre Paco de Lucía, y entonces yo escuché todo el rato a Paco de Lucía, tal como tú dices: estaba sonando, toda la vida -compara García-. Yo la verdad he escuchado poco a los Beatles, pero lo que conozco lo encuentro alucinante. Para mí no es una influencia, pero siempre es sorprendente escucharlos.


-¿Y para Toño, es alguna marca? 
-O sea, a mí no me gustaban los Beatles la verdad -reconoce Restucci.


-Te gustaban los Rolling Stones.
-Sí. Pero cuando escuché Abbey road (1969) quedé p'adentro. Y ahí escuché los discos para atrás y empecé a alucinar; Revolver (1966), Sargent Pepper's (1967)…


-¿Todas esas vetas aparecen en el disco de Sagare Trío: el rock, el folclor, el jazz?
-Sí, depende de quién lo escucha le gusta más una cosa que la otra -comenta García-. He recibido comentarios sumamente diversos.


-Pero el disco tampoco es muy ecléctico -considera Restucci-. Tiene una línea, es súper latinoamericana, porque nos preocupamos de escoger temas que tuvieran que ver con eso.


-En la portada dice eso, ¿no?
-"Música instrumental latinoamericana".

-En ese contexto tienes  jazz porque hay improvisaciones, pero tampoco es jazz, es más amplio -pone por ejemplo García.

-Y "Norwegian wood" no es latinoamericano, ni el arreglo lo es… pero de algún modo lo es también -relativiza Chicoria-. Digamos, no es raíz folclórica latinoamericana, pero es latinoamericano en el otro sentido: hay un latinoameriquismo en la guitarra, en la manera de guitarrear las armonías.


-Porque estamos tocando tres chilenos -atribuye García-. Si cuando hablas del jazz es lo mismo: hay jazz francés porque lo tocan franceses, y hay jazz chino, o coreano, o gringo, porque uno involucra todas sus influencias, de su lugar, de lo que ha escuchado, y eso determina tu manera de tocar.


Si fue Mazapán, por qué no nosotros


A tono con esa vocación por América Latina, el próximo compromiso de Sagare Trío luego del lanzamiento del disco es su participación en el Festival de Jazz Internacional de Puerto Príncipe, en Haití, donde se presentarán entre el 20 y el 27 de enero, por medio de una invitación de la Cancillería chilena.


-¿Alguno de ustedes ha estado en Haití antes?
-No -coinciden los tres.


-¿Y tienen alguna expectativa de tocar en Haití?
-Tengo una amiga que vive allá, trabajar en una orquesta, enseña violín a niños y me ha contado de la situación, que es sumamente precaria -dice García-, pero por otro lado la gente vibra tanto con la música, todo el mundo la escucha y la disfruta. Es un país muy musical.


En su primera incursión internacional el trío compartirá con músicos de Alemania, Holanda, EE.UU., México, Haití y Brasil como parte de esas jornadas jazzísticas. Y de vuelta en Chile, ya tienen agendada su participación el 6 de febrero en el Festival de Jazz de Algarrobo.


-Encuentro muy atractivo que una agrupación como ésta esté en un festival de jazz -plantea García-. Puedes escuchar otra cosa entre medio de los solos de  cuarenta y cinco minutos del saxo. Aporta.


-Es muy entretenido el hecho de que el trío pueda estar perfectamente en el espacio del jazz, en el espacio de la raíz folclórica latinoamericana y en el espacio de la música de cámara -amplía Chicoria-. Esa múltiple ubicación no sé si es nuestra o es de esta época...


-Nuestra -contesta García-, responde también a nosotros, a que estamos insertos en diferentes proyectos


-Jazz, música latinoamericana y música de cámara: ¿hay más opciones todavía? ¿En un festival de rock funcionaría Sagare Trío?
-Al Lollapalooza -convoca Restucci-. Si fue Mazapán, por qué no vamos a ir nosotros.
-¿Al Lollapalooza fue Mazapán? -se entera García.


-Sí, pues, el año pasado.
-Yo diría casi sí -responde Chicoria acerca de la opción de tocar en un festival de rock-. ¿Sabes en qué cierto sentido podría ser? En el sentido de que, como un ejemplo, uno de los principales públicos que tiene Yamandú Costa (guitarrista brasileño de música latinoamericana), tocando solo, son los rockeros.


-Hay que aclarar que son rockeros brasileros -precisa Restucci.


-El (charanguista chileno) Freddy Torrealba tiene también un público que es como de rockeros -continúa Chicoria-. En ese sentido podría podría estar Sagaré en un festival de rock.


-¿Ayudaría a romper las fronteras entre los tipos de música?
-A juntar todo.
-Pasa en el jazz también -comenta García-. La otra vez leí una entrevista a Herbie Hacock, con la onda del jazz, y decía "qué, todavía siguen con el jazz, guin guiguín (como remedando el ritmo del swing), ¡hasta cuándo!" Herbie Hancock diciendo eso. Hasta cuándo. O sea, vamos evolucionando.

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