The raven that refused to sing (and other stories)

Elegancia y honestidad definen el nuevo disco del líder de la banda Porcupine Tree. Elegancia en lo musical y honestidad de Wilson en seguir sus propios instintos y no dejarse llevar por los sonidos actuales.

03 de Abril de 2013 | 19:59 |

Steven Wilson es un músico atípico para los tiempos que se viven. En tiempos de inmediatez, el británico tomó el camino más complejo posible eligiendo al rock progresivo como plataforma de sus creaciones. Sin dudas, para cualquiera esto hubiese significado una suerte de suicidio comercial y su propuesta, así como las de muchas otras bandas en la actualidad, hubiese quedado completamente en la oscuridad. Por lo mismo, lo que presenta el multi-instrumentista, ingeniero y productor es una suerte de paradoja dentro de los siempre curiosos recovecos de la industria musical.


Con varias nominaciones a los grammy, principalmente por las mezclas en 5.1 de sus trabajos con Porcupine Tree, agrupación que inició también como un proyecto solista y terminó siendo aclamada como una de las nuevas fuerzas del rock contemporáneo, Steven Wilson firma ya tres discos con su nombre. El hecho de haber salido de la zona de seguridad de un proyecto que cada vez se encumbraba más, como los mencionados Porcupine Tree, podría haber resultado en una caída libre para cualquiera. Sin embargo, Steven Wilson dejó en claro con Insurgentes (2008) que sus planes eran otros.


The raven that refused to sing (and other stories) es el nuevo trabajo del británico, que nace con Wilson dejando toda zona de confort posible. Primero, dejar sus estudios en Inglaterra y trasladarse a Los Angeles, donde este álbum fue grabado con la banda en pleno, compuesta por músicos de fuste como Marco Minnemann y Theo Travis. Además, contó con la participación de Alan Parsons en su mejor faceta, la de ingeniero, lo que le da a este registro una sensación única en cuanto a lo orgánico de las canciones, aún en las versiones digitales de este registro. Y es que ahí radica el elemento esencial de este álbum.


Ya sea con el inicio impresionante de "Luminol", surco en el que Wilson y su banda hacen un viaje estilístico que los lleva desde el progresivo más crudo a secciones de jazz, a elementos acústicos como en "The watchmaker", Steven Wilson demuestra un desprejuicio enorme al momento de la composición: no muestra temor en embarcarse en detalles, en arreglos, en dar a una canción la oportunidad de crecer. Por lo mismo es que las piezas centrales de este nuevo álbum sobrepasan los diez minutos, porque existe una atención al detalle y a las posibilidades que posee una canción en crecer.


Asimismo, el tema del "tiempo" no es un problema para las composiciones más concretas. Se dice que la música es un asunto de decisiones, de dónde colocar esta nota, qué hacer con este acorde. Para composiciones como "The raven that refused to sing", corte que cierra el disco, aparecen varias de esas disyuntivas. En vez de hacer crecer un tema al infinito, Steven Wilson lo corta en su momento preciso, sin dejar cabos sueltos. En "Drive home", por ejemplo, el desarrollo mismo de la canción va construyendo un discurso dentro de la misma, los que se nutren de elementos como los arreglos en mellotrón y vientos, además de las cuerdas.


Elegancia y honestidad. Estos dos parámetros pueden definir lo que contiene The raven that refused to sing (and other stories). Elegancia en lo musical, en los arreglos, en la construcción de estas seis canciones que componen al disco, que finalmente le entregan una calidad superlativa. Honestidad de Steven Wilson en seguir sus propios instintos y no dejarse llevar por los sonidos actuales y sí, llevarlos a estos a su propio terreno. Quién sabe sí, con algo de suerte las cosas terminan dándose vuelta. Por ahora, el tercer trabajo del inglés lo confirma como una de las fuerzas motoras más destacadas del rock del nuevo milenio, una que está explotando desde uno de los géneros más anti-comerciales que puede haber y que, curiosamente, gracias a eso ha ganado un espacio destacado entre los sonidos de la actualidad.

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