Fuera de campo

El dúo chileno tiene claro que es un grupo pop, pero pop aquí tiene un significado menos lineal que antes, a tono con la búsqueda propia de un tercer disco.

29 de Junio de 2013 | 13:59 |

El dúo chileno de música pop Dënver ya había dado un paso notorio adelante cuando, tras cierto sonido bucólico de su primer disco, Totoral (2008), avanzaron hacia una producción de bases electrónicas y arreglos de cuerdas más decidida en el segundo, Música, gramática, gimnasia (2010), uno de los títulos destacados en el frente de pop local que ese año llamó la atención de audiencias chilenas y también mexicanas y españolas junto a otros trabajos de Javiera Mena, Gepe y Odisea. Ahora, el tercer disco de Dënver no sólo es un paso adelante como el anterior: en Fuera de campo (2013) hay varios pasos en nuevas direcciones, en cuanto al sonido y también a la ambición de las canciones.


Así como había dos grupo de composiciones en el disco previo, entre las más electrónicas que canta la tecladista Mariana Montenegro y las más "orgánicas" por cuenta del guitarrista Milton Mahan, una primera escucha de Fuera de campo muestra también dos familias de canciones. Una de ellas suena afín a un gusto por cierta orquestación que incluye desde flautas traversas hasta trompetas y cornos bien administrados, y que se aproxima a los arreglos y timbres de la música disco, como se escuchó claro en el estupendo single anticipado "Revista de gimnasia" y como se oye ahora en "Tu peor rival", que tiene todos esos rasgos muy bien cumplidos: la producción del sonido de la batería entre el toque seco sobre el tambor y el doble platillo o hi-hat puesto en primer plano en la mezcla, las guitarras rasgueadas, los bajos octavados al modo funk y el regalo extra de los arreglos de cuerdas.


Pero también hay canciones de otra naturaleza. En "Concentración de campos" Dënver se transforma en trío con el cantante Cristóbal Briceño, de Ases Falsos, y abre la puerta a un repertorio no siempre festivo en el que además se escuchan las marcadas guitarras eléctricas de "El árbol magnético ataca por sorpresa" o el aire melancólico que remite a "The crying game" al inicio de "Medio mal". Y hacia el último tercio del disco Dënver acentúa esa dirección al escapar de las leyes más obvias del pop e incursionar en canciones de duración mayor y estructuras más impredecibles. En las letras se mantiene una doble continuidad: hay nuevas referencias a la gimnasia aludida en el título del disco previo en canciones actuales como "Revista de gimnasia" o "Torneo local", y al mismo tiempo el dúo sigue deslizando ese componente inqiuetante en las historias e imágenes sugeridas en sus canciones. Dënver tiene claro que es un grupo pop, y Profundidad de campo está de nuevo poblado de buenas melodías, pero pop aquí tiene un significado menos lineal que antes, a tono con la búsqueda propia de un tercer disco.

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