Vida y época en ninguna parte

El disco sucesor de su buen debut homónimo es dinámico, acorde con los mandamientos del formato de trío de rock. Decibeles más o menos, el grupo es capaz de mantener el pulso alto en este trabajo basándose en buenas canciones.

06 de Julio de 2014 | 13:16 |

Para Molo, power trío oriundo de Valparaíso, el hacer un sucesor que pudiese levantar la vara autoimpuesta de su pulcro debut homónimo se vislumbraba como una tarea particularmente compleja. Y es que más allá de un ámbito estrictamente económico (lo que cuesta a una banda el realizar un segundo elepé), lo que en realidad llama la atención es el salto cualitativo que muestra el grupo porteño, a sólo tres años de su primer elepé.

Vida y época en ninguna parte es un disco dinámico, acorde con los mandamientos del formato de trío de rock en el que las tres partes integrantes tienen que llenar todo el cuarto. Así lo presentó Cream, Jimi Hendrix y su Jimi Hendrix Experience y también los canadienses Rush, entre otros ilustres representantes de esta clásica formación.

Asimismo, esta misma conformación exige un virtuosismo mayor en lo instrumental, cosa que Pepe Benavides, Pedro Pavez y Mauricio Sanguinetti demuestran en todos los temas que componen a Vida y época en ninguna parte. Lo interesante es que la gran capacidad instrumental del grupo no merma la elaboración de canciones, con sus estructuras bien definidas. Es por ello que Molo puede pasar desde un rock primario y elemental como el de "En espiral" y "Huracán", a cortes mucho más pausados y que aún así, mantienen el lenguaje musical de la banda, como el reggae de "1, 2, 3 por mí".

Decibeles más o menos, lo cierto es que Molo es capaz de mantener el pulso alto en este trabajo basándose en buenas canciones. Ya sea el funk-rock de "Mami" o el corte que da nombre al disco, los de Valparaíso hilvanan composiciones precisas. "Elemento" es otro de esos temas que evidencian el gran cambio que exhibe la banda entre una propuesta que, en sus inicios, seguía los pasos de conjuntos de fuste en el rock nacional, como Mandrácula. Ahora, los porteños transcriben esos primeros pasos a un lenguaje propio, uno adquirido gracias a una ética de trabajo que privilegia el desarrollo de las canciones por encima de los lucimientos y pirotecnias instrumentales. "Hoy ya fue", uno de los puntos altos de este registro, es el tema que mejor ejemplifica el crecimiento de Molo en este sentido.

Esa apuesta por la canción como tal, colocándola al frente de todo como una estructura que abriga a la composición del grupo, es el gran triunfo de los de Valparaíso. A lo largo de los 16 temas que forman Vida y época en ninguna parte, va creciendo esa sensación de que el power trío halló un lenguaje musical propio en el que se comulgan en un mismo espacio ambiciones virtuosas con un formato más de canción, demostrando un nivel de evolución y trabajo tal, que cuesta imaginarse qué es lo que deparará un futuro registro de la banda.

—Felipe Kraljevich M.

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