Tras 70 años, la muerte de Saint-Exupéry sigue siendo un absoluto misterio

Hoy se cumplen siete décadas desde que se perdiera el rastro del avión en que viajaba el piloto y autor de "El Principito". Sus restos nunca aparecieron.

31 de Julio de 2014 | 14:10 | DPA

Saint-Exupéry desapareció un año después de la publicación de ''El Principito''.

Emecé Editores

PARIS.- Despejado y casi sin viento. Las condiciones ese 31 de julio de 1944 eran óptimas, cuando Antoine de Saint-Exupéry despegó a bordo de su Lockheed P-38. El piloto y autor de "El Principito" partió del aeropuerto de Bastia-Borgo en Córcega rumbo a Grenoble, para una misión de reconocimiento de la que nunca regresó. Hoy se cumplen 70 años desde esa jornada, y su desaparición sigue generando interrogantes: Hasta hoy, no hay rastro alguno de sus restos.

La vida de Saint-Exupéry terminó a los 44 años de manera tan misteriosa como la del héroe de su famosa narración, publicada en Nueva York en 1943. "Parecerá que estoy muerto, pero no es verdad", decía el Principito, su más célebre creación, antes de que una serpiente venenosa lo mordiera, acción que sería el vehículo que lo llevaría de regreso junto a su querida flor, en su pequeño astro.

El último vuelo del escritor terminó cerca de la isla de Riou, ante la costa de Marsella. En mayo del año 2000, un experto logró identificar los restos del avión, situados a entre 50 y 80 metros de profundidad. La pista que acabó conduciendo al lugar fue un deteriorado brazalete que un pescador había encontrado entre sus redes, en septiembre de 1998. Llevaba grabada una inscripción en la que se leía claramente: Antoine de Saint-Exupéry.

El apasionado aviador había salvado la vida de muchos pilotos en apuros, por lo que en 1930 Francia le otorgó su máxima condecoración, la de "Caballero de la Legión de Honor". También había sufrido varios accidentes que le causaron heridas graves. Su misión de aquel 31 de julio iba a ser la última, pues ya era demasiado mayor para ese trabajo y sus capacidades, tras las largas pausas para recuperarse, ya no eran las mejores. Varias cartas de la época ponen de manifiesto que cuando subió al avión, sufría de depresión.

Durante mucho tiempo, entre las causas del accidente se barajaron errores técnicos y humanos, e incluso el suicidio, hasta que en 2008 el ex piloto alemán de la Luftwaffe, Horst Rippert, contó que fue él quien habría derribado el avión del autor de "El Principito". "Pueden dejar de buscar. Yo maté a Sain-Exupéry", declaró el ya fallecido Rippert. No hay pruebas que corroboren sus afirmaciones: Volaba solo y el registro de derribos de su unidad se perdió con el retiro del ejército alemán, a partir de junio de 1944.

"Si hubiera sabido quién lo pilotaba no habría disparado. A ese hombre no", declaró a medios alemanes.

De los restos mortales de Saint-Exupéry sigue sin haber rastro. Preguntas como por qué cambió el rumbo del vuelo siguen manteniendo vivas las especulaciones. El escritor se llevó las respuestas a la tumba tan sólo un año después de que desapareciera su Principito.

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