 El grisú se encuentra en todas las minas de carbón, siendo explosivo al presentarse en una proporción mayor al 5%. |
SANTIAGO.- El gas grisú recordó hoy su poder con la tragedia minera de Lebu, pero su peligrosidad se viene sintiendo desde que se comenzaron a explotar las minas de carbón.
Se trata del mayor enemigo de los mineros, altamente inflamable y que desde que se extrae el carbón ha sido causa frecuente de explosiones y derrumbes.
En un comienzo el riesgo se acentuaba por la utilización de lámparas de gas que los mineros empleaban para iluminar los túneles y que explotaba al entrar en contacto con el grisú. Debido a esto, una práctica común era utilizar canarios como detectores del gas, que son más sensibles que los humanos, y la muerte de un ave era señal de peligro.
Hoy, aunque los métodos para detectar la presencia de este riesgoso gas en el aire son mucho más modernos, el grisú sigue siendo un enemigo constante de los mineros.
Potencial explosivo
El gas grisú es una mezcla de gases, constituida principalmente por metano (sobre el 90%), y que resulta explosivo cuando se encuentra en una proporción mayor al 5 y menor al 16%. Si su presencia, en cambio, es superior a 16% éste no explota, sino que sólo se quema, según explica Ezequiel Yanes, ingeniero civil en minas y Jefe del Departamento de Seguridad Minera del Servicio Nacional de Geología y Minería.
El experto agrega que el grisú es parte constituyente del yacimiento de carbón, que se suele liberar mientras la mina está siendo explotada. Así existen yacimientos que posee más o menos de éste gas en su interior.
Ante esta situación lo que hay que hacer es aprender a vivir con este enemigo, que se puede controlar si se toman todas las medidas de seguridad. "Es necesario saber cuál es la cantidad de gas que posee el yacimiento y hacer que la ventilación mantenga ese porcentaje en niveles inferiores al 5%. También es vital monitorear permanentemente el ambiente para evacuar en caso de riesgos", sostiene el experto.
Con respecto al accidente ocurrido hoy en Lebu, Yanes plantea que, como el yacimiento sólo funciona de lunes a viernes, "lo más probable es que durante el fin de semana hubo en alguna zona de la mina un desprendimiento de gas, que se almacenó en un lugar determinado, y que hoy explotó a causa de una chispa".