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Declaran emergencia agrícola por sequía en Región de Coquimbo

Gracias a la medida, 250 localidades afectadas por el desabastecimiento de agua para el riego campesino y crianza de animales, serán beneficiadas con 400 millones de pesos.

02 de Febrero de 2007 | 11:22 | El Mercurio Online

COQUIMBO.- Como consecuencia del desabastecimiento de agua que enfrentan 250 localidades de la Región de Coquimbo, el Ministro de Agricultura, Álvaro Rojas, declaró a estos sectores como zona de emergencia por causa de sequía. Esta medida beneficiará con 400 millones de pesos a cerca de 4.400 familias de crianceros y agricultores.
 
La determinación fue anunciada por el titular de la cartera luego de haber visitado la zona afectada y sostenido una serie de reuniones con autoridades regionales y dirigentes sociales y campesinos de la zona.


Álvaro Rojas señaló que “con los recursos que se inyectarán en la zona afectada, a partir de esta determinación, se demuestra el compromiso que mantiene el Ministerio de Agricultura de apoyar a los pequeños agricultores en esta difícil situación. Los recursos serán de gran ayuda para reactivar la actividad pecuaria de la zona y aliviar a los sectores rurales más desprotegidos”.
 
Durante esta semana, el Ministro de Agricultura recorrió la Región de Coquimbo, se reunió con dirigentes campesinos y conoció la realidad que enfrentan debido a la falta de lluvias.


Por su parte, la Secretaría Regional Ministerial de la zona realizó un catastro, en el que determinó que el 50% del total de norias y pozos existentes en estas 250 localidades cuentan con tan solo un 20% de abastecimiento de agua.


Finalmente, Álvaro Rojas informó que de los 400 millones de pesos asignados, tras la declaración de zona de emergencia, 100 serán destinados para crianceros y 300 millones de pesos para habilitar norias secas y suministro de agua para bebida.


La escasez de precipitaciones en la Cuarta Región se arrastra desde el 2005.  El Ministerio ya había decretado zona de emergencia a toda la IV Región en junio de 2006.


Las consecuencias más visibles para la actividad silvoagropecuaria regional han sido la escasez de forraje de la pradera natural y una consiguiente desnutrición del ganado caprino, un aumento significativo de abortos y muerte de crías recién nacidas y de ganado adulto y un cuadro general de empobrecimiento de familias dedicadas a la actividad caprina, afectando el empleo y alimentación.