Transantiago comenzó a operar con tres días de gratuidad en el pasaje

Sorpresiva medida de último minuto marcó el debut del controvertido plan de transporte, cuya puesta en funcionamiento debió recorrer un camino largo y lleno de obstáculos antes de que esta madrugada se convirtiera en una realidad.

10 de Febrero de 2007 | 04:54 | El Mercurio Online

SANTIAGO.- Se acabó la espera. Hoy, a las 5.30 horas, comenzó a operar el nuevo y cuestionado sistema de transporte urbano de la Región Metropolitana, el Transantiago, que dejó atrás a las micros amarillas, las monedas para pagar el pasaje y el antiguo modo de moverse por la capital.

El debut del plan de transporte estuvo marcado por una sorpresa de último minuto: la gratuidad en el costo total del pasaje para hoy, mañana y el lunes. Desde el martes y hasta el viernes se  mantendrá el costo cero para los usuarios, pero sólo en los buses alimentadores. La medida fue solicitada y será costeada por el Administrador Financiero.

Sólo para dar algunas cifras respecto del Transantiago, se puede señalar que este plan partió sus operaciones con cerca de 4.000 buses, más de 1.300 inspectores y 500 efectivos de Carabineros en las calles resguardando la seguridad de esta magna implementación.

Sin embargo, antes de llegar a este día, el Transantiago –iniciativa que surgió durante el gobierno de Ricardo Lagos- debió soportar cuatro suspensiones. La última de ellas fue el pasado 2 de mayo, cuando el ministro de Transportes, Sergio Espejo, anunció el cambio de fecha de inicio de octubre de 2006 a febrero de 2007.

¿Las razones del retraso? Que los operadores no habían implementado aún los medios de pago que requería el nuevo sistema, no habían capacitado a suficientes choferes y la ciudadanía no contaba con la información adecuada.

¿El fin de los problemas?

Pero, al parecer, no fueron sólo esos los conflictos, ya que a pocas semanas de que se iniciara este sistema, los problemas no han mermado del todo, hecho que preocupa tanto a las autoridades como a los más interesados, es decir, los santiaguinos que a diario se mueven en el transporte público.
 
Tanto es así que incluso en el Palacio de La Moneda se encendieron las luces de alerta frente a los puntos negros que asoman: la escasez de tarjetas Bip!, la frecuencia que tendrán los buses alimentadores y troncales y el que muchos usuarios ahora tendrán que caminar cuatro a cinco cuadras para conseguir un bus.

También se observa con preocupación la posibilidad de que el Metro de Santiago no dé abasto para poder duplicar la cantidad de pasajeros a contar de marzo, y la delicada situación económica de algunas empresas de buses.

Incluso ayer, fecha en que empezaron a salir de circulación las micros amarillas, mucha gente se quedó sin locomoción, debido a la escasez de buses que se produjo en la Región Metropolitana.

Y si de desinformación se trata, bueno es apuntar que incluso a pocos días de esta puesta en marcha el sitio informativo de Internet no funcionaba correctamente y que incluso los propios choferes no están al tanto con claridad de sus nuevos recorridos.
Sumando todos estos elementos, sólo resta averiguar de manera empírica cómo funcionará en nuestra ciudad este nuevo sistema.

Aunque para muchos, febrero será sólo una marcha blanca y la prueba de fuego será en marzo, cuando la capital vuelva a su vida normal.

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