Joven no vidente que quiere rendir la PSU: ¡Que me la tomen oral!

Constanza Labraña asegura que se ha comunicado con el Ministerio de Educación, pero que la ministra no le responde sus cartas. Reclama que la única respuesta que le han dado es que no puede dar el examen porque no está adaptado al sistema braille.

06 de Octubre de 2009 | 12:11 | Renata Robbio, El Mercurio Online

Constanza Labraña quedó ciega por un derrame cerebral.

Claudio Bueno, El Mercurio

SANTIAGO.- Cuando chica, Constanza Labraña (23) quería entrar a la Escuela Naval o ser auxiliar de vuelo. Ese era su sueño hasta los 17 años, después, por circunstancias de la vida, sus proyectos a futuro sufrieron un inesperado y drástico vuelco.


Constanza cursó IV Medio en el Liceo N° 85 de Cerro Navia y desde que egresó que está peleando por rendir la Prueba de Selección Universitaria (PSU), para poder estudiar Leyes.


El proceso no ha sido fácil. Cada vez que ha intentado hacer valer sus derechos, los obstáculos que encuentra en el camino le hacen sentir que no es igual que las demás personas. Le enrostran que la ceguera que padece desde los 17 años, la discrimina y le imposibilita rendir la PSU, un examen al que todos los estudiantes secundarios pueden acceder.


“Yo quedé ciega por un derrame cerebral. Después me dio hidrocefalia, aneurisma y vasoespasmos. Ahora estoy bien, sólo quedé con la secuela de la ceguera irreversible”, cuanta Constanza.


La joven recuerda que en su Liceo, era la única alumna con esa discapacidad; sin embargo, nunca pidió un trato preferencial, de hecho rendía los mismos exámenes que sus compañeros. “Alguien me iba leyendo las preguntas de las pruebas y yo respondía de manera oral”, dice Constanza.


Eso es lo mismo que pide ahora: Poder rendir la PSU como todos sus compañeros, “no entiendo por qué se complican tanto, si no pueden hacerlo en sistema braille, porque son muchas letras y puntos, por qué no me dejan darla de manera oral”.


Constanza asegura que en reiteradas ocasiones de ha intentado comunicar con la ministra de Educación, Mónica Jiménez, sin embargo, es su asesor el que responde las cartas que le ha enviado la joven.


“La ministra no se ha comunicado conmigo, ni siquiera me responde las cartas. Sólo me dijeron que no podía (rendir la PSU), que no estaba el sistema braille y no me dieron ninguna solución”, alega la joven.


Asimismo, afirma que una de las excusas que le presentaron fue que en el Demre no aparecía registrada, es decir, no figuraba que había cursado el IV Medio.


“Mi colegio ya regularizó con el Mineduc esa situación. Era un error de letra, en vez de poner ‘Aprobado’, le pusieron ‘Reprobado’, pero ¡ya lo solucionaron!”, dice Constanza.


Pese a las trabas, Constanza está decidida a golpear todas las puertas para poder rendir la PSU. De hecho, hoy viajó hasta Valparaíso, para reunirse con un grupo de parlamentarios de la comisión de Salud, para encontrar alguna fórmula que le permita a los discapacitados dar el examen.


“Lo hago por mí, porque no me quiero quedar en el montón. Mi mamá me da el ejemplo y ella es la que me apoya y la que me dice que tengo que seguir hasta el final”, asegura Constanza.

El Transantiago es otra de las complejidades que sufre a diario Constanza. Desde que se implementó, asegura que le cuesta mucho andar sola, y que antes, con el sistema de locomoción antiguo, era más independiente.

“Con las micros amarillas me movilizaba súper bien, iba a todos lados sola. El Transantiago me ha complicado mucho más, ya que ahora hay más transbordos y cambios en los recorridos. Antes yo sabía por dónde se iban las micros, en qué calles estábamos y cuándo me tenía que bajar”, aclara Constanza.

Además, asegura que le gustaría contar con el apoyo de un perro guía, “me facilitaría mucho la vida”, sin embargo, dice que tampoco los aceptan porque “el transporte público es para pasajeros y para animales”.

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