Alimentarse mal en el trabajo afecta el desempeño laboral

Según expertos, no contar con el aporte energético adecuado puede provocar poca concentración, decaimiento y descontento.

11 de Agosto de 2013 | 16:02 | UPI
El Mercurio/Archivo

SANTIAGO.- La actividad laboral y la rutina diaria han hecho que las personas alteren sus horarios y consumo de alimentación, y una mala dieta en el trabajo puede provocar que las personas no enfrenten adecuadamente sus desafíos.


Según un estudio de la compañía de recursos humanos, Adecco, el 33% de los trabajadores no sale a almorzar, y de estos un 17% almuerza en su escritorio.


Para Cecilia León, profesora de Técnico Universitario en Control de Alimentos de la Sede Viña del Mar de la Universidad Santa María (USM), existe una estrecha relación entre salud y trabajo.


"La alimentación es uno de los factores que afecta nuestra salud, en la actualidad vemos cómo el cambio en la alimentación chilena ha repercutido en el aumento de enfermedades como diabetes, hipertensión y obesidad", dijo, agregando que es necesario adaptar la alimentación a la actividad laboral con el fin de mejorar el rendimiento y reducir la fatiga.


León expresó que el tipo de alimentación que consume una persona en el trabajo, tiene repercusiones nutricionales y de salud, por lo que es importante saber elegir los alimentos.


"El problema es que hoy las personas pueden elegir entre comida rápida, que lamentablemente está cargada hacia los lípidos, sal y la ventaja es que es económica; mientras que otro tipo de alimentación indica una preparación culinaria donde están presentes las proteínas, carbohidratos, fibras y en menor escala los lípidos (grasas y/o aceites), pero requiere más tiempo de preparación para su consumo", sostuvo la experta.


"Una mala alimentación en el trabajo -agregó la docente- puede provocar que las personas no puedan enfrentar adecuadamente su jornada, debido a no completar sus aportes energéticos, también se puede tener un factor de poca concentración en lo que realiza, decaimiento y descontento".


"Por otra parte si la alimentación no es equilibrada o balanceada se expone a las personas a padecer de enfermedades de carácter nutricional por excesos o déficit. Hoy la mala alimentación está dada por el consumo en exceso de sal y grasas en las comidas lo que ha producido un aumento en las enfermedades cardiovasculares y de hipertensión que repercuten en la vida laboral de todos", afirmó la profesora USM.


Según la experta, una alimentación equilibrada debe integrar carnes blancas, rojas, pescados, verduras crudas y cocidas, frutas, cereales y legumbres, así como consumo de agua en aproximadamente 2 litros por día, evitando grasas y aceites.


Para los trabajadores que no disponen de gran tiempo para cumplir con sus comidas diarias, Cecilia León recomendó un buen desayuno que incluya proteínas, cereales, fruta, leche, té o café.


"Esto les da un buen aporte calórico, y a la hora del almuerzo pueden optar por una colación que incluya una fruta, jugo, cereal o yogurt", aconsejó.


Sostuvo también que "es importante considerar la actividad física, realizar ejercicios unas tres veces por semana por un tiempo no menor a una hora, y tener presente que la actividad laboral no es ejercicio físico para mantener la salud".

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