La exitosa experiencia del café de barrio que integra a personas con capacidades diferentes

IntegraTé es el nombre de la iniciativa que el terapeuta ocupacional Diego Alonso instaló en Providencia para fomentar el interés de la comunidad por la inclusión socio-laboral de quienes tienen algún grado de déficit intelectual.

23 de Noviembre de 2014 | 13:13 | Por Andrea González Schmessane, Emol

SANTIAGO.- "Buenas tardes y bienvenida", saluda sonriente Gabriel a una de las primeras clientas del día tras el mesón que exhibe las tortas, alfajores y otros dulces de una de las tantas cafeterías de barrio instaladas en la comuna de Providencia.


Sin embargo, este local, que funciona en la intersección de calle Holanda con El Aguilucho, tiene una característica especial: integra a personas con capacidades diferentes.


Se trata del café IntegraTé, de propiedad del terapeuta ocupacional Diego Alonso López (31), que abrió sus puertas en abril pasado luego de cuatro meses de intenso trabajo para transformar la casona original en un acogedor lugar de encuentro que además funciona como boutique.


Según cuenta a Emol su dueño, el lugar siempre se concibió como una buena oportunidad laboral para aquellas personas que tienen algún grado de déficit intelectual.


Es el caso de Gabriel (23), uno de los cuatro jóvenes que actualmente forma parte del equipo del local que funciona de lunes a lunes en horario continuado desde las 8:00 -sábados, domingos y festivos desde las 10:00- hasta las 20:30 horas.
 
"Fue una idea que albergué desde mi época universitaria hasta que decidí llevar el proyecto al papel y luego concretarlo", detalla Alonso, afirmando que su iniciativa pretende avanzar para lograr en el país igualdad de oportunidades.
 
"Creo que Chile está al debe con la inclusión social de estas personas, pero siento que vamos por buen camino", analiza, enfatizando que desde la puesta en marcha de su proyecto, sólo ha vivido experiencias buenas y gratificantes con la gente que visita su café y regresa constantemente.
 
Ubicación fue clave
 
La reacción de los clientes, sin embargo, fue un punto importante a considerar al momento de definir el lugar exacto donde comenzaría a operar la iniciativa. Ello, porque según explica el profesional, "no sabíamos si Chile o esta sociedad estaba preparada para instancias de este tipo".
 
"Por eso nos inclinamos por un barrio que fuera algo más personalizado donde viéramos siempre las mismas caras y evitar, de esta manera, reacciones o situaciones complejas o conflictivas", argumenta.
 
"Afortunadamente hemos tenido una aceptación maravillosa y gracias a ello estudiamos la posibilidad de poder expandirnos en otros sectores para darle oportunidades a más personas con capacidades diferentes", dice.
 
Roles y capacidades
 
El lugar ofrece una gran variedad de tortas, medialunas, cafés, jugos naturales y sándwiches gourmet, preparados en su mayoría por el equipo que acogió Alonso en su cafetería.
 
Cada uno de los jóvenes, sin embargo, ha asumido roles de acuerdo a las habilidades que van adquiriendo. "Nada fue por azar", explica Alonso. De hecho, antes de la partida se hizo un análisis para establecer las condiciones necesarias para cada tarea.
 
"Por ejemplo, Gabriel comenzó sólo con atención a público, pero con el tiempo se le ha enseñado otro tipo de tareas y ahora sólo le falta aprender a preparar cafés", cuenta orgulloso mientras destaca que gracias a su trabajo en el local, se compró una bici-moto y ha adquirido más independencia.
 
"Anita, por su parte, es más rápida, pero a diferencia de Gabriel le cuesta más la atención a público y por eso permanece al interior de la cocina y hace las preparaciones", agrega.
 
Y concluye: "Esto es precisamente la característica principal de este lugar, porque la persona que venga, va a llevarse una experiencia que va más allá de tomarse un café, va a observar y darse un minuto para ver la labor que cumplen estos chicos y sentir que existen instancias de integración y de inclusión socio-laboral".

Dueño del Liguria y su cruzada

La iniciativa de Diego Alonso se suma al proyecto que ha intentado masificar Marcelo Cicali, dueño del tradicional bar Liguria. Ello, porque luego de convertirse en papá de un niño con síndrome de Down y darse cuenta de lo difícil que fue encontrar un colegio para él, resolvió impulsar un proyecto donde la inclusión de personas con capacidades diferentes sea efectiva, con el mismo sueldo y con los mismos beneficios que cualquier trabajador.
 
De esta manera, integró a su equipo a jóvenes con cierto déficit intelectual que se desempeñan a la par con sus compañeros de trabajo como ayudantes de cocina y de salón.

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