Dispositivos microondas en automóviles reducen gases tóxicos

"El convertidor de emisiones se parece a un horno microondas como los que tenemos en casa y al igual que éstos genera un campo electromagnético que reacciona ante la presencia de ciertos gases", explicó el australiano Elias Siores, director ejecutivo del Instituto de Investigación Industrial de la Universidad Tecnológica de Swinbume.

15 de Octubre de 2000 | 20:50 | EFE
SYDNEY.- La tecnología del horno de microondas instalada en los automóviles permitirá reducir la emisión de gases tóxicos contaminantes, según un proyecto de investigación dirigido por el australiano Elias Siores.

"El convertidor de emisiones microondas se parece a un horno microondas como los que tenemos en casa y al igual que éstos genera un campo electromagnético que reacciona ante la presencia de ciertos gases", explicó a EFE Siores, director ejecutivo del Instituto de Investigación Industrial de la Universidad Tecnológica de Swinbume (IRIS, siglas en inglés).

Estos "hornitos" instalados en los automóviles "someten a los gases a temperaturas de hasta 4.700 grados celsius, tres veces la temperatura necesaria para convertir en material líquido el hierro, y los descompone en sus elementos primarios", indicó.

"Una vez que se enfrían los gases -continuó-, como el monóxido de carbono (CO) y el dióxido de carbono, el dispositivo expulsa al exterior el carbón y el oxígeno, elemento que no dañan el medio ambiente."

El invento de Siores y su colega argentino Carlos Destefani también permite reducir la emisión de óxidos de nitrógeno y hace circular este componente después de ionizado, así como los hidrocarburos mediante el aumento de la emisión de oxígeno que expulsa el vehículo.

Las pruebas llevadas a cabo permiten asegurar que la instalación del aparato en el vehículo asegura la reducción, en un 70 por ciento, de los gases contaminantes, además de filtrar y recoger las partículas de carbón expulsadas por los tubos de escape.

Las partículas de carbón sirven para fabricar polvo de diamante, "un producto empleado en la construcción de relojes, discos compactos y para reparar o proteger los cristales ópticos", explicó Siores.

El aparato tiene el tamaño de una botella, no produce ruido y lo han diseñado de tal manera que se puede adaptar a todo tipo de automóviles, nuevos y antiguos, que funciones con motores diesel y de gasolina.

En cuanto a su mantenimiento, tan solamente hace falta hacerle una revisión cada 10.000 kilómetros como un elemento más de vehículo, del estilo del aceite, los frenos...

"Estamos buscando inversores para que nuestro aparato salga al mercado lo antes posible. El dispositivo cuesta menos de 200 dólares y su precio podría bajar aún más con su producción en masa", indicó Siores.
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