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Advierten sobre nuevo episodio del fenómeno de El Niño

La Agencia de los Océanos y la Atmósfera de Estados Unidos que elabora previsiones del clima para evitar catástrofes, ha indicado que es pronto para saber cuándo podría desencadenarse el episodio, o la intensidad que podría alcanzar.

07 de Marzo de 2002 | 18:26 | EFE
WASHINGTON.- La Agencia de los Océanos y la Atmósfera de Estados Unidos (NOAA) advirtió hoy que se puede estar preparando uno de los episodios de El Niño, una irregularidad meteorológica que provoca fuertes lluvias y catástrofes climáticas, especialmente en Centro y Suramérica.

La agencia estadounidense, que elabora previsiones del clima para evitar catástrofes, ha indicado que es pronto para saber cuándo podría desencadenarse el episodio, o la intensidad que podría alcanzar.

En octubre de 1998, el huracán Mitch, relacionado con los cambios meteorológicos causados por El Niño, provocó unas lluvias torrenciales en Centroamérica que dejaron más de 9.000 muertos.

Los episodios de El Niño, que aparecen con una cadencia de entre 2 y 7 años, han sido muy diferentes en su intensidad y, en algunas ocasiones no han llegado a tener consecuencias graves.

Según informó hoy Conrad Lautenbacher, administrador de la NOAA, una agencia del Gobierno de EE.UU., uno de los indicios más sólidos que poseen sobre la posibilidad de que haya un nuevo episodio de El Niño es el calentamiento observado en las aguas del océano Pacífico.

Las mediciones realizadas en febrero indican que las aguas superficiales del océano, a la altura de la costa de América del Sur, han aumentado cerca de 2 grados centígrados.

"Este calentamiento es una señal añadida de que el océano Pacífico se dirige hacia una de las situaciones propias de El Niño", dijo Lautenbacher.

El Niño es una perturbación del sistema atmosférico y oceánico en el Pacífico tropical cuyas consecuencias se perciben en todo el mundo. Puede provocar intensas lluvias en un área del globo, mientras lleva sequía al opuesto.

El nombre procede de los pescadores de Perú y Ecuador quienes, a principios de siglo, observaron el afloramiento de masas de agua caliente en la superficie del mar. Denominaron a este fenómeno El Niño, porque aparecía en Navidad, con la llegada del Niño Dios.

Según la NOAA, otros indicadores confirman la posibilidad de que haya un episodio de El Niño.

Las autoridades peruanas, por ejemplo, han comunicado que el calentamiento observado en las aguas oceánicas ha tenido un impacto significativo en el volumen de capturas pesqueras.

El Niño, según los datos que posee la NOAA, es una exageración de los ciclos normales de la climatología. Se ha percibido de un modo claro en los períodos 1986-87, en 1991-92 y en 1997-98.

Este último ciclo de 1997-98 se considera uno de los mas fuertes que ha mostrado el fenómeno climático de El Niño.

Existe un fenómeno contrario, denominado La Niña, que se caracteriza por un enfriamiento de las aguas en el Pacífico ecuatorial. 1998 fue uno de los años de mayor actividad de La Niña.

Los responsables de la Agencia Atmosférica y Oceánica ya advirtieron en enero pasado de que un episodio intenso de El Niño podría ocurrir en torno a primavera (en el hemisferio norte).

La NOAA posee una completa red de boyas de detección a lo largo de las costas del Pacífico, que miden y comunican automáticamente las variaciones de temperatura que experimenta el agua del mar.

Investigadores del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA descubrieron recientemente un calentamiento inusual en las aguas de Ecuador y Perú, un fenómeno que denominan "olas Kelvin".

Una "ola Kelvin" es un afloramiento de agua caliente en el océano Pacífico, que se origina a la altura de Indonesia y viaja hacia el este, hacia las costas de América.

"Una típica ola Kelvin es una capa de agua de unos 5 ó 10 centímetros de altura y de cientos de kilómetros de anchura y está algunos grados centígrados más caliente que las aguas que la rodean", explicó el oceanógrafo Bill Patzert, de la NASA.

Ambos fenómenos, El Niño y las olas Kelvin, son fruto de una especial forma de soplar de los vientos, indicó el científico del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL, en inglés).