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Estudian las capacidades medicinales de la flora nativa en la Puna de Atacama

La investigación nació para respaldar científicamente un patrimonio vegetal que —al igual que otras plantas del Norte Grande— carece de investigaciones químicas y farmacológicas.

01 de Junio de 2011 | 14:41 | Emol
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El Mercurio
SANTIAGO.-  Entregar un respaldo científico que permita avalar el poder terapéutico de las hierbas medicinales endémicas de la Puna de Atacama, es el objetivo de un trabajo de la Universidad de Antofagasta con fondos de Innovación para la Competitividad Regional (FICR) .

La iniciativa se denomina “Estudio químico y actividades biológicas de plantas medicinales de la Puna Atacameña”, donde INDAP y CONAF actúan como asociados.

La propuesta tiene un valor total de 68 millones de pesos, donde el aporte FICR equivale al 18 millones de pesos.
 
El estudio nació para respaldar científicamente un patrimonio vegetal que —al igual que otras plantas del Norte Grande— carece de investigaciones químicas y farmacológicas.
 
Por lo tanto, el objetivo de la propuesta establecerá cuál es el vínculo entre las propiedades biológicas y medicinales de los vegetales, tanto de los extractos que se obtengan en laboratorio como de los compuestos puros.

Una vez que exista ese conocimiento, se podrán elaborar formulaciones con estándares internacionales y especificaciones de identidad, pureza, potencia y buenas prácticas de fabricación de complementos nutracéuticos, fitoterapéuticos o alimentarios, entre otros.

Igualmente, se desarrollará un plan de negocio que permitirá comercializar los diferentes productos o especies derivadas de esta investigación.

Ecosistema único

Antecedentes entregados por la Universidad de Antofagasta señalan que 35 plantas endémicas —aproximadamente el 20% de la flora nativa en la zona— tienen valor medicinal.

Entre las hierbas analizadas estarán la Pupusa (Werneria poposa); Chachacoma (Senecio nutans); Baylahuén (Haplopappus rigidus) altoandino, especie distinta a la que crece en el resto del país; Lampaya (Lampaya medicinalis) y Tola (Parastrephia quadrangularis).

El coordinador del estudio, Glauco Morales, señaló que "una planta se registra como medicinal si las propiedades terapéuticas son certificadas por el  etnoconocimiento y por la antigüedad de su prestigio. Pero, en el caso de las hierbas de la Puna, el potencial mercado aún es limitado por la ausencia de información, poca difusión de las bondades curativas y a la falta de evidencia científica para avalar y fomentar su utilización”.

Morales agregó que las características geográficas y climáticas tan extremas del territorio son únicas en el país, por lo tanto, permiten a las hierbas bioelaborar metabolitos secundarios para soportar las inclemencias.

Adicionalmente, sintetizan productos con estructura molecular novedosa, capaces de alterar el comportamiento fisiológico de otros individuos.
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