Científicos usan drones y perros para combatir infección que amenaza las paltas de EE.UU.

El hongo de la marchitez del laurel ya provocó la muerte de al menos seis mil árboles en Florida. Expertos esperan que la nueva técnica detenga su expansión.

23 de Mayo de 2015 | 08:59 | AFP
Captura video YouTube (AFP)

HOMESTEAD.- El entrenador suelta a Cobra, que corre por el campo hasta que olfatea un árbol de paltas y se sienta inmóvil a su lado. La perra es recompensada con un juguete por identificar correctamente un hongo que está haciendo estragos en Estados Unidos.


Para el animal puede ser un juego, pero científicos en Florida esperan que un programa que usa perros como Cobra y drones ayude a mantener a raya al llamado hongo de la marchitez del laurel (Raffaelea lauricola), transmitido a los paltos por un pequeño escarabajo del tamaño de un grano de arroz.


"Es un enfoque multidisciplinario para tratar de contener al devastador hongo que está matando a las paltas", señala la profesora de Ciencias Biológicas de la Florida International University, DeEtta Mills, durante una reciente demostración del programa de drones y perros en una zona de cultivos en Homestead, al suroeste de Miami.


Los científicos describen al hongo como una de las peores amenazas para este producto en Florida. Allí ya ha provocado la muerte de al menos 6.000 de los árboles,  en un estado que produce unas 30.000 toneladas anuales.


El terror de las autoridades y especialistas reside en que el escarabajo ambrosía (Xyleborus glabratus), originario de Asia y por primera vez detectado en Estados Unidos en la década pasada, llegue a California, el principal productor de paltas de ese país, o a México, el líder mundial.


"Parte del problema es que se está moviendo hacia el oeste" por la costa del Golfo de México, advierte Mills.


Ante ese panorama, un grupo interdisciplinario de biólogos, químicos, entrenadores de perros y expertos en drones puso manos a la obra.


El dron detecta, el perro confirma


Primero, los científicos despliegan encima de los cultivos un aparato volador no tripulado dotado de cámaras térmicas, que permite reconocer árboles asintomáticos que podrían estar enfermos.


La detección temprana es clave. Cuando los síntomas son apreciables a simple vista, como hojas marchitas, es demasiado tarde: el palto muere en unas seis semanas y probablemente para entonces haya infectado a través de las raíces a árboles contiguos, que también deben ser sacrificados.


Cuando el dron identifica la zona donde puede estar el enemigo, entran en acción los perros, que son las mejores "máquinas" para detectar olores, explica el vicepresidente ejecutivo de FIU, Kenneth Furton, un experto en química que se ha dedicado en las últimas décadas al entrenamiento de canes.


"Los perros tienen cientos de células olfativas más que los humanos", recuerda Furton, quien señala que la fiabilidad de los animales es de 95%.


Cobra, una juguetona e inquieta pastor belga malinois, es uno de los tres perros que participa en el programa. Durante la demostración logró identificar los tres árboles en los cuales previamente los científicos escondieron pequeñas bolsas con el olor que desprende el hongo. Cada vez que se sienta obedientemente al lado del lugar, el animal recibe su juguete de plástico.


Resultados esperanzadores


Mientras entrenar a un perro para que detecte drogas o bombas toma generalmente entre seis y ocho semanas, educar a los animales para reconocer el hongo ha sido un arduo proceso de seis meses, confiesa Peter Núñez, quien por décadas ha asesorado unidades caninas de policías y agencias de seguridad estadounidenses.


Los científicos se muestran satisfechos con los resultados preliminares. Hasta ahora, los perros han identificado correctamente árboles asintomáticos, los que han podido ser tratados con productos para frenar la enfermedad.


El equipo espera por la autorización de la Administración Federal de Aviación (FAA) para operar los drones con fines agrícolas, con el fin de poner el programa a disposición de los agricultores.


"Si podemos por lo menos ser parte de la detección temprana, podremos contener y detener a la enfermedad", asevera Mills. Ello dará tiempo a otros investigadores para desarrollar un fungicida contra el Raffaelea lauricola, estima.

El concepto podría usarse posteriormente contra otras enfermedades o especies invasivas. "Los perros son muy versátiles", declara.

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