Hijo de Pinochet dice que proceso terminará cuando muera su padre

Marco Antonio Pinochet señaló que la familia ha aceptado y respetado el proceso contra su padre, pero insistió en que éste no está en condiciones de salud para soportar un juicio.

09 de Junio de 2001 | 15:34 | EFE
SANTIAGO.- Marco Antonio Pinochet, el hijo menor del ex gobernante chileno Augusto Pinochet, aseguró hoy que el proceso contra su padre por violaciones a los derechos humanos sólo va a terminar "cuando se muera" y que los militares no están "contentos ni tranquilos" con esta situación.

En entrevista con EFE, quien es considerado el hijo más cercano al octogenario general y el más político repudió las violaciones a los derechos humanos cometidas durante el gobierno de su padre (1973-90) e hizo un llamado a la unidad del país y a aprender de la experiencia "para que no se repita".

"Yo no justifico el crimen de nadie, es tremendo. La lección que hay que sacar de esto es que ojalá nunca más entre hermanos se quiten la vida", afirmó.

Marco Antonio Pinochet señaló que la familia ha aceptado y respetado el proceso contra su padre, pero insistió en que éste no está en condiciones de salud para soportar un juicio.

"Esto no va a terminar nunca hasta que se muera, es una persecución, porque ya está condenado. Creo que el juez Juan Guzmán va a llegar hasta el final del proceso o hasta que mi padre viva", sostuvo.

El proceso que se sigue contra el ex gobernante y los juicios contra militares por violaciones a los derechos humanos no tienen, en su opinión, "contentas ni tranquilas" a las Fuerzas Armadas, y acusó al gobierno del socialista Ricardo Lagos de no querer "darle un corte a esta situación".

"Para que estén tranquilas" -dijo- se debería poner término a esta situación a través de una solución política consensuada entre el Parlamento y el Ejecutivo que además involucre al Poder Judicial.

En ese sentido, propuso que aquellos militares que sean encontrados culpables de violaciones a los derechos humanos sean indultados y conmutada la pena por extrañamiento (exilio), tal como se hizo con los izquierdistas acusados de delitos terroristas a comienzos de la década del noventa.

Además, consideró como un "camino" válido la designación de jueces especiales para investigar los casos de abusos que aún están pendientes y que en su mayoría involucran a uniformados en casos de desapariciones.

Marco Antonio Pinochet dijo comprender a los familiares de las víctimas de la represión, ya que "es muy triste y trágico" que perdieran a sus parientes en estas circunstancias, y consideró "legítimas" sus aspiraciones de justicia y de encontrar los cuerpos que continúan desaparecidos.

"Yo también buscaría encontrar el cuerpo de un familiar que no pudiera hallar", agregó.

Augusto Pinochet, quien está procesado como encubridor de 75 crímenes cometidos por una comitiva militar conocida como "Caravana de la Muerte" en octubre de 1973, asumió su "responsabilidad política" por las violaciones a los derechos humanos en noviembre pasado.

Sin embargo, siempre ha desligado responsabilidad judicial de los crímenes.

Marco Antonio Pinochet admitió que su padre pudo haber tomado conocimiento de los crímenes que se le imputan en forma posterior, pero hizo hincapié en que "la gente que trabajaba en el gobierno" militar "le ocultaba muchas cosas y no le entregaba la información completa".

"Creo que puedo llegar a creer que él tomó conocimiento de esto con posterioridad y por eso a lo mejor se le puede decir que es encubridor. Pero eso primero se tiene que probar en el proceso", señaló a EFE.

"Mi padre es inocente hasta que se pruebe lo contrario", añadió.

El hijo del octogenario militar no quiso emitir opinión sobre Manuel Contreras, ex jefe de la policía política del régimen de "facto", quien pasó 7 años preso por el homicidio del ex canciller chileno Orlando Letelier, perpetrado en Washington en 1976.

No obstante, comentó que "hoy día hay muchas personas que tienen responsabilidad y se lavan las manos, descansan sus culpas y limpian su responsabilidad" en el proceso que lleva su padre.

Además, consideró algunas acciones de que la que se acusa directamente a la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), que dirigió Contreras, como "sin pies ni cabeza, incomprensibles".

"Para qué se iba a asesinar a un general en Argentina y se iba a poner una bomba en medio de Washington. Son cosas realmente irracionales, en que el gobierno lo único que ganaba era la condena internacional más grande. No tiene sentido", dijo.

Consultado por la llegada a la Presidencia de un socialista, el primero en 30 años, tras el período de Salvador Allende -a quien derrocó su padre-, recalcó que esto ya no representa un trauma para Chile.

Apuntó que lo importante es que sea un buen administrador sin importar su ideología y puso de ejemplo al ex gobernante español Felipe González.
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