Julieta Venegas se llevó una Antorcha de Plata

En una breve presentación, la cantante demostró en la Quinta su enorme carisma.

20 de Febrero de 2005 | 01:16 | Felipe Ossandón, El Mercurio en Internet

La presentación de la mexicana estuvo basada en su álbum “Sí”.
VIÑA DEL MAR.- “Algo está cambiando” fue el tema que eligió Julieta Venegas para abrir su presentación de esta noche en la “Quinta Vergara”.

Una presentación quizás un poco menos enérgica que las que ofreció en Santiago durante el año pasado, pero aún así una presentación en la que la cantante mexicana confirmó su enorme carisma y el abismo que las separa de otras cantantes mexicanas como Paulina Rubio o Thalía.

Totalmente alejada de la parafernalia y glamour, vestida con unos sencillos pantalones negros, una blusa verde con lentejuelas y acompañada por cuatro músicos con los que conformaban una banda afiatada, la mexicana hizo un show sencillo pero efectivo, alternando dulzura y coquetería.

Julieta es pequeña, es menuda, tiene cara de niña, pero de una niña algo perversa y bastante curiosa. Es a ratos dulce y otras derechamente sexy, pero sin recurrir ni siquiera a un escote pronunciado.

Julieta toma el acordeón. “Vamos a pasárnosla bien, chilenos queridos”, dice y toca sus canciones desplazándose con picardía por el escenario.

Una vez le dedica una canción a “esos amores tremendos, que duran poco pero que no se olvidan nunca” y se pone a cantar “Amores perros”.

Más tarde canta una canción “para todos los que alguna vez han tenido que decir “¿Qué ya no te acuerdas de mí? Qué mala memoria”, dice Julieta y en seguida se pone a cantar “Mala memoria”, también de su más reciente disco “Sí”.

Y así avanza con su dulzura característica. A ratos toma una guitarra acústica con la que se ve fuerte y aguerrida. Otras veces toma el acordeón y se ve más juguetona y suave.

Sigue con “Donde quiero estar” y luego con “Lento”, otro de esos pequeños himnos que están incluidos en su última placa.

No fue un show de más de media hora. Un show donde quizás la enormidad del escenario de la Quinta influyó un poco en que la entrega de la mexicana no haya sido la realmente esperada.

Pero independiente de eso, cantó sus bellas canciones, deslumbró con extraños pasos de baile y contagió (al menos a los que estaban más cerca) con su dulzura y luminosidad y con la calidad de una propuesta fresca, sencilla y serena.

El público premió su espectáculo con una Antorcha de Plata.

“Estoy muy emocionada. Esta noche no la olvido más”, dijo Julieta y dejó el escenario.

Quizás el suyo es un espectáculo para escenarios más pequeños. Como sea, el hecho de que se haya presentado esta noche en la Quinta Vergara, fue una experiencia que valió la pena disfrutar.
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