Luego de 85 días volvió a utilizarse el Stade de France tras los atentados terroristas del 13 de noviembre.
AP
SANTIAGO.- Esta tarde dio inicio a la competición de rugby más importante e histórica del hemisferio norte: el torneo de las Seis Naciones. Sin embargo, la competición de este año comenzó bajo fuertísimas e inéditas medidas de seguridad.
Esto, producto de los atentados terroristas ocurridos el pasado 13 de noviembre en Paris, que ahora fue sede del primer partido del torneo que disputó Francia e Italia, y donde las autoridades dispusieron de, incluso, francotiradores en el techo del Stade de France.
Cabe recordar que el complejo también fue víctima de los atentados el año pasado, por lo que para este evento deportivo masivo se aumentó de 100 a 300 policías para proteger el perímetro, y se sumaron 250 guardias de seguridad privados, que alcanzaron casi los 900 efectivos dentro del reducto.
La Federación Francesa de Rugby le pidió a los seguidores que acudieran con tiempo al estadio debido a los numerosos controles que hubó. De hecho, las puertas del estadio abrieron dos horas antes del comienzo del partido.
Además, para evitar las largas filas de espera de los aficionados y visitantes, se instalaron siete puntos de control previos, lo que funcionó sin mayores problemas. Es decir, todos los que acudieron al evento pasaron por estos controles, siendo chequeados y revisadas hasta sus mochilas, según explicó un funcionario de seguridad a "Le Monde".
En el ámbito deportivo, los locales dieron el primer golpe y se impusieron por un estrecho marcador de 23 a 21 a Italia. El otro encuentro de esta tarde será el de Escocia e Inglaterra, un clásico del rugby europeo.
La primera fecha la cierran mañana Gales e Irlanda, el actual campeón y quien asoma como favorito para llevarse la edición 134 del histórico torneo.