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El contraste del camarín de Católica: un abatido Mario Salas y el juramento del plantel

Tras la goleada 3-0 que le propinó Colo Colo, el técnico de los universitarios reconoció estar golpeado, mientras que sus dirigidos aseguraron que no se dormirán, "seguiremos luchando por el título".

07 de Marzo de 2016 | 09:25 | Por Javier Ugarte Marisio, Emol
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Sufrió Mario Salas en el Monumental.

Aton
SANTIAGO.- Minuto 38 del primer tiempo entre Colo Colo y Universidad Católica. Cuando la visita buscaba por todos los lados un descuento en el estadio Monumental, vino la gran jugada asociada por izquierda, de los locales. Esteban Paredes habilita a Jaime Valdés, quien apareció por las espaldas de la zaga cruzada y con un potente remate venció a Cristopher Toselli. Era el tercer tanto de los albos, la victoria parecía inminente.

Algo que presagiaba el técnico de los universitarios, Mario Salas, pues tras el gol de "Pajarito" su reacción lo decía todo. Se llevó las dos manos al rostro, miraba hacia el cielo buscando una explicación, luego cruzó sus brazos y se perdió con su mirada por eternos dos minutos.

De ahí, se sentó en la banca, no hablaba con nadie. Estaba abatido. Ya en la segunda etapa su actitud algo cambió, se le veía con un poco más de optimismo. Sin embargo, a los 56', luego de un fulminante disparo de David Llanos que controló de gran forma Justo Villar el entrenador volvió a quedar silente, sin reacción.

Salvo uno que otro reto contra Carlos Espinosa y Guillermo Maripán, pero de instrucciones y cambio táctico nada. El DT ya parecía resignado al duro tropiezo.

Termina la brega y Salas se fue raudo hacia la terna arbitral, los saludó uno por uno y luego se dio un abrazo con Martín Rodríguez, su ex dirigido en Huachipato.

Ya en camarines, el adiestrador no emitió muchas palabras con sus jugadores, ni ellos con él. Salas intentaba encontrar alguna explicación a la goleada sufrida, pero no lo lograba tan fácilmente.

Así por lo menos lo reconoció a los medios. "Cuesta encontrar alguna respuesta para esta derrota. Ha sido un golpe muy duro, estoy abatido, ya que no estaba en los planes de nadie caer de esta forma. Me siento muy responsable de lo que pasó".

Tras enfrentar a los medios se dirigió rápidamente al camarín, tomó su bolso y caminando solo, sin nadie que lo escoltara, llegó al bus y se sentó con la mirada fija hacia el horizonte. El rostro lo decía todo: Absolutamente abatido.

Un juramento cruzado



Algo contrario a los de Salas fue lo de los dos jugadores que se dieron el tiempo para atender a los medios: El defensa Germán Lanaro fue claro al asegurar que "ha sido una dura caída, pero no sacamos nada con lamentarnos. Seguiremos luchando por el título, aún quedan muchos puntos en disputa".

Mientras que el golero Cristopher Toselli dijo que "no podemos bajar los brazos, vamos a darlo todo. Somos optimistas", pese a que quedaron a seis puntos del líder Colo Colo.

Otro jugador que habló, pero sin grabadoras afirmó que "somos muy autocríticos y debemos trabajar duro para sacar esto adelante. En el camarín estamos todos juramentados en que podemos revertir este golpe y vamos a luchar por lograr nuestro gran objetivo que es el título".

Es el contraste que se vivió con la UC en Macul, un entrenador que quedó muy golpeado a un plantel que no quiere bajar los brazos en la lucha por la corona del torneo.