La impactante y cruda realidad que azota a Barinas, la ciudad sede del Venezuela-Chile
Al igual que el resto del país, la localidad elegida para el partido por las Clasificatorias vive un desolador presente. La crisis es profunda.
29 de Marzo de 2016 | 13:04 | Claudio Ortega Ayala, enviado especial a Barinas
BARINAS.- Nada de bien lo pasan los habitantes de la ciudad de Barinas, sede el partido entre Venezuela y Chile por las Clasificatorias. Aunque su realidad es similar a la de todo el país.
La crisis económica y social es profunda. Es cosa de dar un pequeño recorrido por las calles para impactarse con la cruda realidad que existe. Escasez de alimentos, cortes de luz y de agua son sólo una muestra del difícil panorama.
La gente hace filas eternas para conseguir alimentos, los que son repartidos por los militares que rigen el control del país. Leche, harina o arroz son algunos de los víveres que más son requeridos y que tenerlos parece un lujo.
La "Roja" estaba al tanto de la crisis, es por eso que la comitiva de la selección chilena llegó a tierras llaneras preparada con diversos insumos, entre ellos como bebidas energéticas o pastas, fundamentales durante la estadía del plantel.
Más de la desoladora realidad...
El dinero es un bien muy preciado en Venezuela. El costo de la vida se hace cada vez más alto y el sueldo mínimo no pasa de los 12 mil bolívares, que dependiendo del tipo de cambio fluye entre 12 y 60 dólares (8.000 a 40.000 pesos chilenos).
Precisamente esta crisis económica es la que ha llevado a sembrar el miedo en las calles. La delincuencia es pan de cada día, ni siquiera los propios venezolanos viven tranquilos y, para que decir los turistas.
Es prácticamente imposible salir solo, mucho menos andar con pertenencias de valor. Los asaltos son a plena luz del día, en su mayoría justificados por la necesidad de conseguir dinero para sobrevivir.
En Barinas oscurece habitualmente a eso de las 18:00 horas, momento en que la gente ya va llegando a sus casas después de trabajar o estudiar. Ya más tarde las calles están desoladas, son muy pocos los que se atreven a salir.
Esto también ha repercutido en la estadía de la selección chilena, pues los jugadores han optado por no salir del hotel desde que llegaron el pasado domingo para prevenir algún tipo de problema. Sólo lo hicieron ayer lunes para entrenar en el estadio Agustín Tovar.
Además, el recinto de hospedaje que los acoge en Barinas, que tuvo que ser reacondicionado para la "Roja" al ser sólo de tres estrellas, ha contado en todo horario con un amplio despliegue de seguridad.
Otro problema que azota a la cuidad es el transporte. En las horas punta las filas para conseguir un bus son eternas, muchas veces de dos a tres cuadras y las micros que pasan lo hacen colapsar, con gente colgando.
Y si bien el panorama es crudo y desolador, al conversar con venezolanos la gran mayoría confía en que en algún momento esta realidad cambiará. Al menos, entre tantos problemas, la esperanza no la pierden...