La experimentada maratonista luciendo orgullosa su presea.
Martín Gutiérrez, Emol
SANTIAGO.- Los maratones son pruebas que requieren de competidores con resistencia y capacidad mental, más allá de lo netamente físico.
En ese sentido, el nuevo maratón celebrado hoy en Santiago no quedó ajeno a esta necesaria virtud y fueron miles los competidores que gozaron del privilegio de cruzar la meta frente a la Moneda.
Entre las personas que finalizaron los 42 kilómetros, hubo una que llamó la atención de todo el público que gozó de una verdadera fiesta en la gélida mañana capitalina.
Con 58 años y a bordo de una silla de ruedas, Bernardita Lorca tuvo el honor de recibir su medalla luego de recorrer tamaña distancia por las calles santiaguinas en tan sólo 4 horas y 38 minutos.
En conversación con Emol, la experimentada deportista contó detalles de su vida, la que cambió para siempre desde un accidente sufrido cuando tenía apenas nueve meses.
"Fue en un lamentable incendio. Era muy pequeña y perdí una de mis piernas. Pero eso no importó para mi desarrollo. Hice toda mi vida así y sin ninguna diferencia del resto de la gente. Tengo cuatro hijos y una linda familia", revela con un tono de orgullo y dejando lucir la presea que cuelga de su cuello.
Pero más allá de su resiliencia para enfrentar dicho hecho, Lorca también se da el tiempo de dejar clara su entrega por este deporte puntualizando que "es mi pasión y nadie me la va a quitar. Llevo 30 años corriendo y 12 maratones en el cuerpo".
Sin embargo, reconoce que el camino no ha sido fácil ya que ha encontrado muchas dificultades para llevar a cabo sus carreras.
"Me ha costado mucho, porque no he podido conseguir una silla de carrera profesional. Además, me ocurrieron cosas malas en el último tiempo. Me fui a practicar Ciclodance urbano, otra actividad que me gusta, en Buenos Aires por un tiempo. Mi idea era irme a Brasil, Paraguay y Uruguay por unas semanas más. Pero cuando iba de viaje, me sustrajeron dinero y no pude viajar", explica.
Aquella situación la dejó desesperada, ya que también ese monto lo tenía reservado para su inscripción en el Maratón de Santiago.
"La pasé súper mal. Además, cuando estraba tramitando el pasaje para venirme a Santiago, me dicen que estaba en Argentina de manera ilegal y que me iban a deportar. Acudí al consulado y la embajada para que me facilitaran las cosas y me negaron todo, en vez de ayudarme", revela la maratonista.
El drama tuvo un vuelco positivo cuando la Defensoría trasandina colaboró para que pudiera retornar a Chile y posteriormente que también se hiciera acreedora de una inscripción de cortesía al evento. "Lo único que quería era venirme. Ellos se la jugaron y no entendían como el consulado chileno no me ayudó", precisa.
El pedido de ayuda a Farkas para un sueño
Pese al cansancio que pudo significar el maratón, Lorca no se queda sólo con eso y va por más, ya que tiene en mente hacer historia. Pero para lograrlo, hizo un particular llamado a un personaje que ya ayudó a deportistas en el pasado: el millonario chileno Leonardo Farkas.
"Me encantaría contactarlo para que me ayude a comprar una silla de mejor calidad, porque quiero hacer un récord Guiness de 6.000 kilómetros, partiendo desde Arica hasta el extremo sur. Quiero ser la primera mujer en cumplirlo, porque creo que tengo la fuerza y capacidad necesaria", asevera la experimentada competidora.
Finalmente, la maratonista entregó un mensaje para las nuevas generaciones, a las cuales ve como muy "materialistas" y poco tolerantes a las desgracias.
"Las cosas que pasan, sólo pasan. Si las cosas malas no pasan en tu vida, no sería vida. Yo no me aterrorizo con nada. A la juventud le digo que todo se logra con sacrificio. A mi la gente me mira como una presa extraña. No soy inválida, de hecho puedo hacer más cosas de la que ellos hacen. Yo no dependo de nadie, ni siquiera para subir a la micro", concluye.
De esta forma, Bernardita Lorca espera seguir haciendo lo que más le gusta. La edad, su discapacidad y las puertas que se les han cerrado no han sido impedimento para tener un espíritu deportivo envidiable...