SANTIAGO.- La edición 182 del clásico universitario entre la Universidad Católica y la U. de Chile no se pudo disputar, debido a que el árbitro Eduardo Gamboa decidió suspenderlo porque "la cancha no estaba en condiciones de un buen desempeño del espectáculo y la seguridad de los jugadores. Además, la pelota no corría ni daba botes".
Pero antes de esta decisión, hubo una serie de detalles que marcaron la tensa espera en San Carlos de Apoquindo.
Revisa acá algunos de los hechos más destacados que marcaron la lluviosa jornada en el recinto precordillerano.
Accesos expeditos
Pese a que en algunos puntos de la capital las calles se encontraban anegadas, los acceso al estadio San Carlos de Apoquindo estaban expeditos.
En ningún sector cercano al recinto se apreciaron inundaciones ni problemas de tráfico, ni tampoco en el frontis que conduce a galería y tribunas.
Ausencia de hinchas
En la previa del clásico, las autoridades informaron que los hinchas de la Universidsd de Chile sólo podían acceder al recinto desde las 10:30 y hasta las 11:30.
Sin embargo, cerca de las 10 de la mañana ni en el Metro ni en los buses se vio presencia de forofos azules, algo inusual considerando este tipo de partidos.
Al parecer, y debido a la fuerte lluvia que cae en Santiago, los fanáticos ya presagiaban la suspensión de Gamboa.
Malestar por retraso en la suspensión
Ya en el estadio, y viendo las claras condiciones climáticas, el malestar de los funcionarios del estadio era evidente.
"Esto es una burla. Todos tenemos familia en lugares lejanos y nos hacen venir si saben que no se puede jugar. Falta criterio y sentido común", alegaban en San Carlos de Apoquindo.
"Salga de la cancha"
Si bien se dijo que el estado del campo de juego iba a responder, dos horas antes del lance la realidad era totalmente opuesta.
Habían posas por todos lados, lo que quedaba en evidencia al pisar el gramado del recinto precordillerano.
"Salga de la cancha, no se puede estar aquí", fue la dura reprimenda que recibieron personeros de la prensa presentes en el lugar.
"¿Y dónde está Gamboa?"
Avanzaba el reloj y se acercaba la hora límite impuesta por la ANFP para decidir si se jugaba o no. Pero el árbitro Eduardo Gamboa no aparecía.
"El juez es el único que puede tomar la decisión de suspenderlo. Mientras no llegue debemos esperar", explicaban en la ANFP.
"¿Y dónde está Gamboa?", se preguntaban varios en el estadio un poco enojados por la falta de información oficial.
Gamboa también sufrió con la lluvia
Hasta que apareció el árbitro. Exactamente las 10:12 se hizo presente Eduardo Gamboa a San Carlos de Apoquindo.
De inmediato se dirigió al campo de juego, se reunión con dirigentes de ambos clubes y de la ANFP y tomó la pelota. Su sorpresa fue grande al tirar la bola y ver que no daba botes.
Luego la hizo rodar y nada. Consultado por qué se demoró en llegar, explicó que "nosotros también sufrimos con el temporal. Todo el cuerpo arbitral viene de distintos lados y tuvimos problemas para reunirnos en un lugar común y llegar antes".
La ANFP no aclara la reprogramación
Una vez que Gamboa determinó la suspensión del partido, tanto Hugo Muñoz, director de la ANFP, como Rodrigo Astorga, gerente de Competiciones, explicaron los pasos a seguir.
"Nos tenemos que reunir con las autoridades competentes para definir la reprogramación. Hoy nos es imposible decir si se jugará en la semana", señaló Astorga.
Mientras que Muñoz aclaró que la postura del ente rector es que se juegue "lo antes posible. Siempre y cuando las condiciones climáticas y la contingencia lo permitan".
Molestia de los pocos hinchas que llegaron
Un pequeño grupo de 30 hinchas de la UC que alcanzaron a llegar al estadio no ocultaron su molestia por la suspensión.
"Venimos de provincia, es una falta de respeto para los que venimos viajando nueve horas y que recién ahora nos digan que no se juega", fue el reclamo de los únicos forofos que se hicieron presente en San Carlos de Apoquindo.
Todos a entrenar
Pese a la lluvia, tanto el plantel de Universidad Católica como el de la U. de Chile realizaron trabajos físicos para no perder el ritmo de competencia.
Los cruzados lo hicieron en la cancha sintética de rugby en San Carlos de Apoquindo a puertas cerradas, mientras que los azules se movieron en el gimnasio del hotel de concentración.