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El amargo partido de Vidal en la caída ante Argentina: Se enojó con Martino e increpó a sus compañeros

Desde los primeros minutos del partido el volante se vio pasado de revoluciones, lo que le costó la tarjeta amarilla, al igual que hace seis días frente a México.

07 de Junio de 2016 | 12:07 | Por Javier Ugarte, enviado especial a EE.UU.
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No tuvo un buen partido.

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SANTA CLARA (EE.UU.).- «Si le ganamos a Argentina va a ser un golpe fuerte para todos los rivales de la Copa. Nos va a dar mucha confianza. Si ganamos, prepárense". Así de claro fue el aviso que envió el volante de la selección chilena de fútbol Arturo Vidal, en la previa del debut en la Copa América Centenario frente al conjunto albiceleste.

Pero toda la confianza que mostraba el jugador del Bayern Munich quedó en nada, pues simplemente el formado en Colo Colo no tuvo su mejor noche ante el elenco trasandino, luego del 2-1 que sufrieron los dirigidos por Juan Antonio Pizzi en el Levi’s Stadium.

Desde los primeros minutos del partido el nacido en San Joaquín se vio pasado de revoluciones, a ratos descontrolado y molesto con algunos cobros del árbitro, el uruguayo Daniel Fedorzuck.

Es más, recién a los 18 minutos del lance cometió una durísima falta a Nicolás Gaitán, lo que le costó la tarjeta amarilla, tal como ocurrió hace seis días en último duelo con México donde también fue amonestado por une encontrón con un jugador azteca.

Y como era de esperar, Vidal reaccionó de forma airada contra el juez quien perfectamente lo podría haber expulsado por un "pechazo" que le propinó el jugador de la "Roja".

Pero no sólo eso. El entrenador de la "Albiceleste", Gerardo Martino, le llamó la atención al mediocampista y con un gesto con su mano derecha le pidió que calmara su juego.

Esto molestó al volante, quien le rebatió sus palabras y le gritó un improperio, pero el ex DT del Barcelona no siguió con el hecho y le insistió al nacional que se tranquilizara.

Continuó el encuentro y Vidal no mostraba claridad ni contundencia en su fútbol. Si bien sacaba a relucir su ya tradicional entrega en el campo, eso no le alcanzó para gravitar durante los 90 minutos.

Para peor, en el segundo gol de Argentina no se guardó nada y las emprendió contra la zaga, a quienes recriminó duramente por el tanto de Ever Banega. A esa altura del lance su rabia era total.

Terminó el cotejo y su enojo era evidente, pues no se despidió de ninguno de los rivales y se fue caminando raudo al camarín, aunque sí le brindó un tibio saludo de mano a Martino, como una forma de olvidar el encontrón que ambos tuvieron en la primera etapa.