El joven chileno del tiro con arco Ricardo Soto.
Reuters
RÍO DE JANEIRO.- No se nubla con nada. Ni siquiera con haber competido contra Bernardo Oliveira, el crédito local y con todo el público en contra. Es que el chileno de 16 años Ricardo Soto mantiene siempre la calma.
Esa misma tranquilidad que demostró para clasificar a los octavos de final del tiro con arco en los Juegos Olímpicos de Río. La palabra "histórico" ya la tiene impregnada.
Primer arquero nacional en clasificar a una cita de los cinco anillos, el más joven de la historia en ir a una competencia de esta magnitud y ahora entre los 16 mejores.
"Muy contento, orgulloso de pasar a un octavos de final. No es que no lo esperara, es una competencia difícil, rivales de gran poder, mantener mis promedios y eso lo he hecho", valoró.
En el Sambódromo deslumbró. A cada rato nombraban por los parlantes su juventud.
"No dimensiono lo que he hecho. Hay que seguir adelante, mejorando y ver hasta donde se puede llegar", agregó.
Y cuando derrotó al brasileño Oliveira no sintió presión. "Lo más entretenido fue estar contra el público local. Me gusta que estén mis papás, gran apoyo que hayan podido pagar sus pasajes".