Arrepentido y con pena tras ser expulsado. Así terminó Bravo en su regreso al Camp Nou.
AFP
SANTIAGO.- Le puso el pecho a las balas. Fue el hombre más criticado de la noche, pero él salió a dar la cara y a asumir su error. Y es que Claudio Bravo no ocultó su amargura tras ser expulsado en la goleada 0-4 que sufrió el Manchester City a manos del Barcelona.
"Obviamente mi expulsión nos condiciona el trámite del encuentro. Estábamos jugando muy bien, creando ocasiones, incomodando al Barça. El fútbol es así, aciertos y desaciertos. Me tocó la mala suerte de ser quien cambió el trámite del partido", señaló una vez finalizado el compromiso.
El capitán de la selección chilena estaba teniendo un buen encuentro hasta el fatídico minuto 53 cuando intentó salir jugando con los pies, le regaló la pelota a Luis Suárez y en su desesperación tocó la pelota con las manos fuera del área. Roja directa.
"Estamos en una posición donde nos toca días de buenas actuaciones y otros días de no tan buenas", fue su explicación de lo sucedido ayer.
Y para él fue un cotejo especial. Regresó al estadio donde defendió por dos temporadas a los culés. Recibió una ovación de los hinchas y una emotiva bienvenida de la institución.
"Desde el primer día que estoy acá es lo mismo, agradecer el cariño de la gente, es especial, la gente sabe que los años que estuve acá hice un buen trabajo, ahora me toca defender otro club", valoró.