Paulo Garcés ante Fuenzalida, en una de las tapadas que lo elevaron a figura.
Aton
SANTIAGO.- Arrancó con nerviosismo, pero terminó afirmándose y siendo una de las grandes figuras del clásico entre Universidad Católica y Colo Colo.
Es Paulo Garcés, el golero de los albos que regresó a San Carlos de Apoquindo y lo hizo de notable manera. Algo que él mismo ya había anticipado a su entorno.
"No saben lo feliz que estamos de que haya atajado tanto. Ayer nos dijo que se juramentaba que iba a ser figura hoy. Y cumplió", explicó un cercano al portero que estuvo presente en camarines del estadio.
Pero recién a los 2 minutos de juego se vino el recuerdo de sus errores. Nicolás Castillo presiona al meta, quien saca con los pies, pero su tiro da en el cuerpo del delantero. Se salvó que no fuera gol.
De ahí en más no dudo. A los 33 le privó el grito de gol a José Pedro Fuenzalida con una felina reacción. Primero estuvo presto en sacar un peligroso remate y luego se jugó la vida en un fenomenal achique.
Claro que esta arriesgada jugada le trajo consecuencias. Se resintió de los dolores en su hombro izquierdo y debió ser atendido por el cuerpo médico de los visitantes. Incluso salió a calentar el golero suplente Álvaro Salazar. Mientras estaba en el suelo recibió un sinfín de insultos de la hinchada local.
El preparador físico Wilson Ferrada le dio un medicamento para el dolor y siguió el "Halcón". Y a los 42' voló para la foto ante un cabezazo que se le colaba.
Ya en la segunda etapa no paró. A los 53 minutos volvió a elevarse por el aire para interceptar un testazo de Guillermo Maripán. En ese momento ya era figura.
Luego llegó la revancha de Maripán, y quizás algo más pudo haber hecho el ex Unión La Calera. Mientras que en el penal nada pudo hacer ante la efectiva ejecución de Nicolás Castillo.
El cercano a Garcés agrega que "estaba picado Paulo. Las dos barras lo han criticado mucho y él lo único que quería era reivindicarse".