Salas apostó por parar un equipo totalmente alternativo y no le resultó.
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SANTIAGO.- No le resultó nada ayer a Mario Salas. El técnico de la Universidad Católica fracasó en su apuesta de poner un equipo casi en su mayoría suplente (sólo Stefano Magnasco y Germán Lanaro jugaron anoche y son titulares fijos) para intentar revertir la llave contra Colo Colo por Copa Chile.
El mensaje es más que claro. El DT prioriza totalmente la lucha por el título del Torneo de Apertura 2016-2017 que le significaría entrar en la historia con un inédito bicampeonato.
En el Monumental se vio un equipo totalmente distinto a lo que venía desempeñando. Sólo una llegada de peligro, pésimo juego de los volantes de contención Fabián Manzano y Jaime Carreño, una delantera compuesta por los "cortados" Christian Bravo y José Luis Muñoz que juegan poco y nada y nunca pudo descifrar el dolor de cabeza que le significó Martín Rodríguez.
Pero no sólo ayer la UC y Salas se vieron sobrepasados por los albos. Ya por el Apertura en el duelo disputado en San Carlos de Apoquindo lo más justo era el triunfo albo y finalmente un dudoso penal en los últimos minutos le dio el empate 2-2. La semana pasada en la ida de la semifinal de la Copa Chile, también en La Condes, cayó en el duelo táctico contra Pablo Guede que supo leer mucho mejor el desarrollo del compromiso.
Y anoche retrocedió todo lo que había avanzado. Fue sin dudas uno de los peores partidos del último tiempo. Un equipo sin ideas, que preocupantemente demostró que los titulares son irreemplazables.
En la conferencia de prensa intentó justificar y dijo que "jugaron futbolistas que no tenían el ritmo de competencia del resto de sus compañeros. Quedo conforme con lo que hicieron los muchachos... No estuvimos finos en el término de la precisión. Eso nos llevó a no tener el control del partido y eso nos hizo permeables a lo que pudiera hacer".
Ahora Salas deberá justificar su decisión de guardar a su mejor gente y sacar adelante la tarea en el Apertura.