Levantarse no será fácil, pero todos han ofrecido una mano para que la reconstrucción sea menos dolorosa.
EFE
SANTIAGO.- El pasado martes la tragedia del Chapecoense golpeaba al mundo. La muerte de 71 personas, gran parte de ellos miembros del club brasileño, enlutaba al fútbol. Nadie quedaba indiferente y las lágrimas corrían en todos los rincones del planeta.
Han pasado cuatro días desde aquel difícil momento, muy poco tiempo para pensar en el futuro, en cómo levantarse de un tragedia tan dura, más aún, cuando la realidad es tan deprimente.
Prácticamente es volver a empezar, levantarse de las cenizas y tomar fuerzas desde donde parece no haberlas. Esa es la dolorosa misión del Chapecoense hoy.
El presente de la institución es crudo. Apenas cuentan con nueve jugadores profesionales, todos ellos gracias a que no tomaron el fatídico vuelo rumbo a Colombia.
¿Quiénes son? Los arqueros Marcelo Boeck y Nivaldo; los defensores Rafael Lima y Demerson Bruno Costa; los volantes Andrei Alba, Odair Souza, Hyoran Kaue Dalmoro y Moisés Ribeiro Santos; y el delantero argentino Alejandro Martinuccio.
Su entrenador también falleció, así como otros miembros del cuerpo técnico y del staff. Actualmente, el personal es muy reducido en todas las áreas.
"Quedamos un par de doctores, dos fisioterapeutas, dos utileros, una enfermera, un masajista, un entrenador de arqueros y yo", cuenta el analista de datos y colaborador del equipo, Víctor Hugo.
Pero no sólo el plantel está diezmado, también la parte dirigencial. Entre los fallecidos en Colombia están el presidente de la institución, el director deportivo y el financiero.
La difícil misión de empezar de nuevo
Más allá del sufrimiento, el Chapecoense espera volver a nacer. No sólo para devolverle la alegría a la institución y a los hinchas, también como homenaje a todos los fallecidos.
Poco a poco el club espera ir rearmándose. Por ejemplo, hoy el ex vicepresidente y tesorero, Ivan Tozzo, ha tomado las riendas directivas.
A él se espera que se sume el recién retirado e histórico portero Nivaldo, quien dejó el profesionalismo con 42 años y luego de la tragedia de sus compañeros.
El ahora ex meta asumiría labores dirigenciales y con el plantel para comenzar la reconstrucción del equipo.
La ayuda de otros elencos del mundo también será clave. Son varias las instituciones que ya han ofrecido su colaboración, tanto económica como con jugadores a préstamo para armar un nuevo plantel.
"El club se reconstruirá, estoy seguro. Ocho clubes me han llamado ya para ofrecer muestras concretas y materiales de solidaridad. Analizamos formas para ayudar de la mejor manera posible", sostiene afirmó el secretario general de la Confederación Brasileña de Fútbol, Walter Feldman.
Los clubes brasileños también han ofrecido su colaboración, incluso, solicitaron a la CBF que el Chapecoense no descienda en los próximos tres años para que se logre volver a armar en la división de honor.
Y en todo este proceso, hay un personaje que todos esperan puede ser parte del renacer. El defensa Helio Neto, uno de los tres jugadores sobrevivientes de la tragedia.
La ilusión de que vuelva al equipo y pueda ser el estandarte es grande, más aún luego de las palabras de su padre. "Quiero informar con mucha satisfacción y felicidad de que mi hijo está cada vez mejor. Acaba de someterse a una cirugía en la pierna y los médicos afirman que volverá al fútbol", afirma su progenitor.
No será fácil, para nada, pero el Chapecoense sueña con volver a levantarse. No sólo para pelear nuevamente mano a mano con los más grandes, también para que desde el cielo los fallecidos miren con orgullo cómo el club de sus amores renació de las cenizas...