Jürgen Klopp no quiere volver a dirigir. Al menos así de tajante es hoy. La vida lejos del banquillo tiene encantado al técnico alemán.
"Lo que pienso es en no volver, pero nunca se sabe. Tengo 58 años, si volviera a empezar a los 65 todos me dirán que dije que no iba a volver. Les diría que aquello lo dije porque lo pensaba al 100% en ese momento. Pero, realmente, creo que no me pierdo nada estando sin entrenar”, expresó al medio The Athletic.
Liverpool marcó su carrera. Fue el último club. Estuvo casi una década y fue multicampeón. Ha tenido trabajos ligados al fútbol, pero volver a ser DT no está en sus planes actualmente.
"Desde que dejé el Liverpool no sabía ni cuándo empezaban los partidos. He hecho deporte, disfrutado de la vida, paso tiempo con mis nietos, cosas completamente normales", contó.
"Ya no quiero ser entrenador. Eso es lo que pienso. No echo de menos nada. En 2001 le dije a mi novia (ahora su esposa) que trabajaría 25 años a toda máquina sin mirar a ningún lado. Si no funcionaba, me dijo que sabía manejar un taxi. El riesgo valió la pena, pero no pensé que haría esto hasta el final de mi vida".
Y siguió su reflexión: "Durante 25 años fui dos veces a una boda: una fue la mía y la otra fue hace dos meses. En 25 años fui cuatro veces al cine, todas en las últimas ocho semanas. Ahora es un placer poder hacerlo".
"Estuve en tantos países diferentes como entrenador... y no vi nada de ellos; solo el hotel, el estadio o el campo de entrenamiento", complementó.
Finalmente, Klopp hizo una llamativa comparación y aún más profundo análisis.
"Piensa en tu estrella de cine. Para mí, Daniel Craig, James Bond. Y piensas: '¡Dios mío, es James Bond!'. Yo muchas veces he pensado: '¿Dónde está ahora mismo? ¿Qué está haciendo?'. Al final te das cuenta que se levanta por la mañana, se cepilla los dientes. Está en un set de rodaje, que no es únicamente lo que ves cuando se estrena la película. Él estará sentado allí y repetirá la misma escena 25 veces. No piensas en estas cosas, pero yo tenía esta vida. Sé cómo viven casi todos los entrenadores de fútbol. Viven para el trabajo, entregados al máximo y no se puede tener éxito en este negocio sin hacerlo así".