Gustavo Huerta encarará en el 2026 su décima temporada seguida al mando de Cobresal. Algo muy inusual en el fútbol chileno. El DT dice que "no busca ningún récord", mientras destroza al fútbol joven y al trabajo de las divisiones inferiores de su propio equipo.
"Estamos a mil kilómetros de Santiago (sede del fútbol joven) y soy crítico con la formación del jugador. Cobresal bajó a Segunda (en las series menores); hay falencias enormes con los chicos a nivel general en el fútbol chileno (...)
La juventud ha cambiado en lo que se refiere al hambre, hoy se conforman con muy poco, creen que se las saben todas, a los 14 años todos tienen representante. Nos exigen poner un Sub 21 y ha sido un retroceso inmenso, porque al final uno pone a jugadores obligado más que por las condiciones que tienen", dice.
Sobre el reconocimiento a su labor, Huerta también es duro para responder: "No reconocen a Elías Figueroa y me van a reconocer a mí... Respeto mucho a todos los estamentos del fútbol, soy malo para las entrevistas, mis relaciones públicas son malísimas, aunque tengo un hijo periodista que me reta mucho por ese tema... En 2023 me dijeron que era el mejor técnico del año, pero no sé quién me eligió, me obligaron a ir a la premiación, me cuesta".
Con 68 años, el técnico también cuenta qué le da el "fuego interior" para seguir: "(...) Siempre trato de preguntar a gente amiga, conocidos, qué opinan del plantel que armamos, y me motiva y me pica cuando a comienzos de año me dicen que Cobresal va a descender, ahí genero el fuego interior para seguir".