Los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026 han comenzado marcados por episodios que van mucho más allá de lo deportivo. En medio de un escenario internacional tensionado por los conflictos armados en Medio Oriente y Europa del Este, dos situaciones ocurridas en la previa olímpica evidencian cómo la guerra sigue proyectando sus efectos incluso en el mayor evento del deporte mundial.
Uno de los casos más delicados fue el que afectó al equipo israelí de bobsleigh, que sufrió el robo de parte importante de su equipamiento en Italia, a pocos días de su debut olímpico. Según informaron medios europeos, el hurto incluyó trajes técnicos y material específico indispensable para competir al más alto nivel, lo que obligó a la delegación a reorganizarse de urgencia para no comprometer su participación.
El episodio generó especial inquietud debido a que varios de los deportistas israelíes son militares en servicio activo o ex integrantes del Ejército, algunos de ellos involucrados directamente en el conflicto en Gaza. Esta condición encendió las alarmas dentro de la delegación, ya que no se descarta que el robo pudiera tener una motivación política. Además, la ubicación del hospedaje de estos deportistas ha sido secreta, portales indican que solo la organización del evento es el único conocedor de aquello.
Desde el entorno del equipo se reconoció el fuerte impacto emocional y deportivo que significó el robo, considerando que se trata de una participación histórica para Israel en la disciplina, en lo que sería su estreno olímpico en el bobsleigh. Pese a las dificultades, el equipo manifestó su intención de competir igualmente, mientras se reforzaron las medidas de seguridad para el resto de la delegación durante su estadía en Italia.
Aj Edelmen, ex atleta olímpico y actual conductor del equipo, se refirió al respecto en sus redes sociales: “Debo decir que el equipo de Israel es un excelente ejemplo de cómo seguimos adelante en circunstancias difíciles. Una violación tan grave: maletas, zapatos, equipo, pasaportes robados, y los chicos volvieron directamente a entrenar hoy. Realmente creo que este equipo ejemplifica el espíritu israelí”
El caso de los cascos ucranianos
En paralelo, otro hecho generó controversia a nivel internacional tras una decisión adoptada por el Comité Olímpico Internacional (COI). El organismo descalificó al deportista ucraniano Vladyslav Heraskevych, abanderado de su país y competidor en skeleton, utilizar un casco conmemorativo que incluía imágenes de atletas ucranianos fallecidos como consecuencia de la guerra con Rusia.
El COI justificó la medida amparándose en la normativa olímpica que prohíbe manifestaciones políticas dentro de las competencias, argumentando que el diseño del casco podía interpretarse como un mensaje político. Sin embargo, desde Ucrania la decisión fue recibida como un acto de censura, al considerar que se trataba de un homenaje a deportistas muertos y no de una consigna ideológica.
El propio Heraskevych explicó que su intención era visibilizar el impacto humano de la guerra en el deporte ucraniano, mientras que diversas autoridades del país, incluido el presidente Volodímir Zelenski, criticaron públicamente al COI por lo que consideran una aplicación rígida y poco empática del reglamento, especialmente en un contexto donde más de un centenar de deportistas ucranianos han perdido la vida desde el inicio del conflicto.
Previa a la decisión de la expulsión, el deportista había declarado a CNN su descontento por la existencia de críticas del mayor órgano del deporte: “Me rompe el corazón. Siento que el COI está traicionando a los atletas que formaron parte del movimiento olímpico, al no permitirles ser homenajeados en el escenario deportivo donde nunca más podrán volver”.
El hecho más reciente, es del patinador de velocidad Oleh Handei, también representante de Ucrania en los Juegos. Fue obligado por la organización a retirar un poema inscrito en su casco, que decía: "Donde hay heroísmo, no hay derrota final", una frase de la poeta ucraniana Lina Kostenko que el deportista explicó llevaba como fuente de motivación personal. Pese a que Handei defendió que no se trataba de un mensaje político, la entidad consideró que el texto podía ser percibido como vinculado al conflicto bélico, por lo que fue instruido a cubrirlo o retirarlo para poder competir.
En una entrevista para medios deportivos, Handei expresó su frustración con la decisión, asegurando que "son solo palabras motivadoras para mí, mi equipo y mi país", y criticó la interpretación del COI. A pesar de su descontento, accedió a cumplir con la medida para poder seguir participando en su pruebas.
Publicación de Aj Edelman