Los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026 han sido escenario de una de las actuaciones más dominantes en la historia del olimpismo invernal. El esquiador noruego Johannes Klaebo, de 29 años, se consagró como el atleta con más medallas de oro en la historia de los Juegos Olímpicos de Invierno, alcanzando un total de 11 títulos dorados tras su impecable participación en Italia, donde ganó seis de seis posibles pruebas de esquí de fondo.
Además, logró un hito sin precedentes: se convirtió en el primer deportista en ganar todas las pruebas de esquí de fondo en un mismo ciclo olímpico, al coronarse en distancias como el sprint clásico, el skiathlon, la prueba libre de 10 km, el relevo por equipos, el sprint por equipos y la exigente carrera de 50 km estilo clásico.
Este récord supera los cinco oros logrados por el legendario patinador estadounidense Eric Heiden en los Juegos de Lake Placid 1980, que hasta ahora era la marca histórica en un mismo ciclo invernal.
Una trayectoria imponente
La historia de Klaebo en los Juegos no se limitó a esta sola edición. Su colección de oros se construyó a lo largo de tres ciclos olímpicos. En PyeongChang 2018, obtuvo tres medallas de oro, mientras que en Beijing 2022 sumó dos títulos dorados, además de una plata y un bronce. Con estos resultados previos, llegó a Milán-Cortina con la mira puesta en ampliar su legado, y lo hizo con creces al sumar seis nuevos oros, dejando su total en 11 medallas de oro olímpicas a los 29 años. A esto hay que sumarle sus 15 campeonatos mundiales, lo que hace agigantar su leyenda.
Este logro también lo ubica en un selecto grupo de deportistas olímpicos con más de diez medallas de oro en toda la historia de los Juegos, solo superado por el estadounidense Michael Phelps, quien con 23 títulos dorados en los "Juegos de Verano" mantiene el récord absoluto en el olimpismo.
El esquiador, ya se posiciona como el más exitoso en la historia de los Juegos de Invierno, superando a leyendas como Marit Bjørgen, Bjørn Dæhlie y Ole Einar Bjørndalen, quienes hasta ahora eran los referentes más laureados del deporte blanco.
La culminación de este ciclo histórico se produjo en la prueba más exigente del calendario de esquí de fondo, la carrera de 50 km estilo clásico, donde Klaebo lideró un barrido noruego en el podio al imponerse con autoridad, seguido por sus compatriotas Martin Løwestrøm Nyenget (plata) y Emil Iversen (bronce). Este triunfo no solo selló su sexta medalla de oro en el evento, sino que amplió su dominio en una disciplina en la que ha sido imbatible durante años.
Pero Klaebo no siempre fue el campeó que es hoy. Fue un adolescente tímido, callado, bajo y que le costaba competir con los "gigantes" de su disciplina. Sin embargo, a los 14 años se pegó el estirón. "Durante mucho tiempo fue bajito. Con 11 ó 12 años tenía talento, pero dejó de crecer, al contrario de los demás. Tuvo años difíciles cuando veía que los otros crecían y eran más fuertes que él", confesó su madre, Elisabeth Hoesflot Klaebo.
De hecho, cuando era chico, combinaba el esquí con el fútbol, que era su otra pasión. "Me encantaba jugar al fútbol y tuve que decidir. Lo hablamos mucho con mi aubelo materno (su coach hasta hoy, con 83 años). Fue difícil la decisión, él me apoyo mucho", reconoció.
"El Johannes adolescente no era el que vi en la televisión en los años siguientes. Incluso a sus 16 años era imposible predecir lo bueno que sería", sentenció su técnico de juvenil, Rune Sandoy.