BEIJING.- Las instituciones financieras extranjeras que operan en yuanes estarán obligadas desde mañana a mantener un coeficiente de reserva, en lo que parece el último intento de las autoridades chinas de estabilizar la moneda conteniendo la especulación y la salida de capital del país.
La medida, que fue anunciada por el Banco Popular de China (BPC, el banco central) el pasado lunes, entra en vigor este lunes 25 de enero, y se aplicará a los bancos que operan en yuanes en los mercados fuera del país, tras un año de preparativos.
El coeficiente de reserva era cero desde diciembre de 2014, pero el BPC considera que ahora las firmas "ya están en condiciones" de entrar en la política de reserva de depósitos, de forma similar a sus homólogas chinas, según dijo la entidad china en un comunicado.
En la nueva regulación no están incluidos bancos centrales o gestoras estatales de reservas, organizaciones financieras internacionales o fondos soberanos, mientras el BPC dio recientemente luz verde a más bancos centrales extranjeros para negociar en el mercado de divisas "onshore".
El banco emisor no ha detallado aún cuál es el porcentaje de fondos que deberán depositar las entidades foráneas, que en el caso de las chinas se trata del 17,5%, y señaló solo que se exigirá una ratio de reservas mínima.
En su página web, el BPC indica que utilizará "una combinación de medidas para mantener la liquidez en el sistema bancario a unos niveles adecuados", y subraya que la decisión introduce un "mecanismo a largo plazo para regular el flujo transfronterizo del yuan".
La entidad, dice, "continuará apoyando el uso transfronterizo del yuan a un ritmo equilibrado, facilitando el comercio internacional y la inversión y promoviendo la internacionalización saludable del yuan".
La medida entra en vigor cuando varios analistas consideran que el Gobierno chino debe supeditar la internacionalización del yuan, impulsada desde que el 30 de noviembre el Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó la inclusión de la divisa china en su cesta de monedas de reserva, a la estabilización de la moneda.
Si bien la decisión se consideró una muestra de confianza en la estabilidad de la divisa china, ésta alcanzó su menor nivel en cinco años respecto al dólar a comienzos de año, y el país sufre una reciente fuga de capitales que supone un gran quebradero de cabeza para Beijing.
Según la consultora británica Capital Economics, cerca de 140.000 millones de dólares salieron de China sólo en diciembre, sin que se sepa si esta salida se debe más a empresas chinas o extranjeras, o incluso si puede atribuirse a los particulares.