BERLÍN.- El presidente del Deutsche Bank, John Cryan, descartó la posibilidad de recibir ayuda del Estado alemán y aseguró que por el momento no se plantea una ampliación de capital de la entidad bancaria para afrontar los problemas.
En una entrevista con el diario Bild después de que el Departamento de Justicia de EE.UU. planteara que el banco debe pagar una multa de 14.000 millones de dólares por sus negocios con hipotecas basura, lo que ha hecho caer su cotización bursátil, Cryan destacó que la entidad "cumple con todos las exigencias de capital y trabaja duro para que seguir así cuando las exigencias sean mayores".
"La situación es mejor de como se percibe desde fuera", aseguró tras señalar que se ha avanzado mucho en los últimos meses para mejorar la situación del banco.
La multa del Departamento de Justicia de EE.UU., vinculada a los negocios inmobiliarios entre 2005 y 2007, es una "primera propuesta de acuerdo" que, según admitió, ha generado "mucha preocupación".
"Pero desde el principio ha estado claro que no pagaremos esa suma", afirmó antes de confiar en que las autoridades estadounidenses den al Deutsche Bank el mismo "trato justo" que ha dado a los bancos americanos con los que ha cerrado acuerdos.
Cryan recalcó que no entiende cómo alguien puede pensar que ha pedido ayuda a la canciller alemana, Angela Merkel, y aseguró que ni lo ha insinuado. "No nos lo planteamos", respondió a la pregunta de si la entidad
necesita ayuda del Estado. Los riesgos contables del banco, continuó, son menores que en el pasado y la situación de liquidez es "cómoda".
Las acciones del banco se han hundido a menos de la mitad de su valor desde que Cryan asumió el puesto en julio de 2015 y él reconoció la preocupación de los accionistas, que quieren que se ponga fin a los riesgos legales y se avance en las reformas.
"Eso da margen para mucha especulación", reconoció antes de recalcar que las reformas necesitan tiempo e insistir en que se sigue el plan previsto.
Cryan consideró "irrelevante" que la entidad no consiguiera un buen puesto en la lista de bancos europeos tras las pruebas de resistencia y recordó que las reservas de capital son mejores que hace dos años.
Sobre los planes para recortar 9.000 puestos de trabajo, 4.000 de ellos en Alemania, se limitó a señalar que se sigue el plan previsto y que las negociaciones con el comité de empresa están en buena medida cerradas.
Tampoco reveló si la dirección cobrará bonos este año, pero señaló que todo el mundo conoce las dificultades y nadie tiene esperanzas no realistas.