La situación en Siria ha golpeado bastante el ánimo del mundo, pero no así los mercados, que parecen ignorar -por ahora- la histórica caída del gobierno de Bashar Al Asad, cerrando un ciclo político de más de 50 años que supone un cambio de paradigma para toda la geopolítica de Medio Oriente.
Los rebeldes sirios que avanzaran sobre Damasco marcaron el fin de un gobierno de 13 años. El colapso del régimen de Assad ha creado un vacío de poder y el hecho de que múltiples facciones se disputan el control hace temer un aumento de la violencia y la agitación.
Las implicaciones de la caída de Assad siguen en desarrollo, mientras potencias regionales y mundiales como Rusia, Irán y EE.UU. evalúen la situación y traten de proteger sus intereses.
Mientras tanto, la calma parece imperar en los mercados.
Las bolsas europeas y los futuros estadounidenses no tenían una dirección definida en la mañana de este lunes, mientras los inversionistas esperan la publicación el miércoles de datos clave respecto a la inflación estadounidense.
Los contratos futuros del Dow Jones en la bolsa de Nueva York bajaban un 0,1%, mientras que los futuros del S&P 500 subía 0,1%. Los futuros del Nasdaq 100, en tanto, avanzaban 0,2%.
La agenda de datos económicos de este lunes está relativamente vacía.
Mientras que en Chile, el IPSA -principal indicador de la bolsa local- subía 0,44% hasta los 6.678,15 puntos pasado las 11.00 horas.
Sí el aumento de la agitación en Medio Oriente impactó al precio del petróleo, que subía, en todo caso, de forma moderada producto de las persistentes preocupaciones por la debilidad de la demanda de crudo.
Los futuros del crudo estadounidense (WTI) subían un 1,3% a US$68,08 el barril, mientras que el contrato de Brent avanzaba un 1,1% a US$71,9 el barril.
Además, noticias provenientes de China han entregado cierto optimismo en los mercados. Y es que los máximos dirigentes chinos planean relajar la política monetaria y aumentar el gasto fiscal en 2025 para prepararse ante una posible guerra comercial con Estados Unidos.
El Politburó anunció una política monetaria "moderadamente laxa" y prometió ser "más proactivo" en la política fiscal, prometiendo estabilizar los mercados inmobiliarios y bursátiles. La medida se considera un fuerte estímulo para impulsar la economía, con expectativas de grandes recortes de tasas de interés, un mayor déficit presupuestario y un objetivo de crecimiento alcista.
Ante esto, el precio del cobre -principal producto de exportación de Chile- subía 1,17% en la Bolsa de Metales de Londres hasta los US$4,18 la libra, mientras que en Estados Unidos cotizaba en US$4,2 la libra, lo que representa una subida de 1,66%.