Según la última edición del Workmonitor de Randstad, el 88% de los trabajadores en el país considera la seguridad laboral un factor clave al elegir un empleo, superando en seis puntos la media global. La flexibilidad y el equilibrio entre la vida personal y profesional también aparecen como aspectos decisivos en la relación con los empleadores.
El estudio, basado en encuestas a 26.000 personas en 35 países, refleja cómo la estabilidad y las condiciones laborales han ganado protagonismo en la toma de decisiones de los trabajadores.
Aunque el salario sigue siendo un factor relevante, cada vez más empleados priorizan contratos formales y de largo plazo. En Chile, esta tendencia toma especial relevancia en un contexto donde el empleo informal creció un 3,6% en el último año, afectando a más de 87.000 personas, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE).
El análisis regional posiciona a Chile y Uruguay como los países con mayor preocupación por la seguridad laboral, ambos con un 88%, seguidos por Argentina con un 87%.
Flexibilidad y confianza en el empleador
La demanda de condiciones laborales más flexibles también se refleja en los resultados del Workmonitor. Un 36% de los encuestados en Chile declaró haber renunciado a un empleo por la falta de flexibilidad, una cifra superior al 31% registrado a nivel global.
Además, el 43% aseguró que no aceptaría un trabajo sin horarios adaptables a sus necesidades, mientras que el 38% descartaría empleos sin opciones de trabajo híbrido o remoto.
El impacto de estos factores en la relación con los empleadores es evidente, ya que el 59% de los trabajadores indicó que confiaría más en su organización si tuviera acceso a beneficios personalizados en cuanto a horarios, ubicación y gestión de la carga laboral.
Andrea Ávila, CEO de Randstad para Argentina, Chile y Uruguay, señaló que “los datos del Workmonitor 2025 revelan que los trabajadores no solo buscan estabilidad y buenos ingresos, sino también autorrealización y calidad de vida. Esta transformación está redefiniendo la relación entre empleadores y empleados, impulsando a las organizaciones a replantear sus estrategias para atraer y retener talento en un contexto de escasez de profesionales calificados”.