La economía alemana pasa por un mal momento. Y una de las preocupaciones en ese país es que la crisis pueda influir con fuerza en las elecciones anticipadas que se llevarán a cabo hoy 23 de febrero, tras las cuales se conformará un nuevo gobierno. El foco de las coaliciones, por ello, ha tenido un énfasis en lo económico, con propuestas como la de reducir el impuesto corporativo a 25% y limitar algunas prestaciones sociales.
Con todo, los analistas hablan de una crisis que no será fácil de superar. Es que las cifras son elocuentes. Por segundo año consecutivo, la mayor economía de Europa sufrió una contracción. Si en 2023 esta había sido de 0,3%, en 2024 llegó a un 0,2%. Esto, según los datos publicados por la Oficina Federal de Estadísticas de ese país a mediados de enero.
Hace más de 20 años que el PIB alemán no caía por dos años seguidos.
Y las proyecciones para 2025, si bien no apuntan a otra contracción, son débiles. El Banco Federal de la nación prevé una expansión del PIB cercana al 0,1%. Mientras ciertos expertos son modestamente más optimistas y vaticinan cifras entre el 0,3% y 0,4%. En cualquier caso hay un consenso:
está muy lejos de ser suficiente.
El comercio exterior alemán también es reflejo de la crisis. En 2024 vio una caída en las exportaciones de bienes y servicios. Y registró un aumento apenas leve en las importaciones, de 0,2%. "Se redujeron pese al incremento global del comercio mundial en 2024", dijo sobre las exportaciones Ruth Brand, presidenta de la Oficina Federal de Estadística.
En tanto, el Banco Federal advirtió que de no existir un cambio de rumbo el estancamiento podría mantenerse durante al menos una década. Es precisamente en este contexto en el que los aspirantes a gobernar han puesto más énfasis que otras veces en la economía.
Causas, consecuencias y perspectivas
Es un cóctel variado el que ha afectado a la economía alemana en los últimos años. Uno de los factores claves, en todo caso, es el de la crisis energética. Es que la invasión rusa a Ucrania, la inflación y la transición rápida hacia una economía más amigable con el medio ambiente terminó con los precios de la energía fuertemente al alza.
Ello, permeó fuertemente a las industrias. "Sectores económicos importantes como la ingeniería mecánica y los equipos eléctricos sufrieron un descenso especialmente acusado, mientras que la industria química se ha estabilizado en un nivel bajo tras las graves recesiones de 2023", dijo el Consejo Alemán de Expertos Económicos hace algunas semanas, según consignó Deutsche Welle (DF).
El de la energía es uno de los temas que ha vuelto a estar en el debate en los últimos años. Es que la transición -sobre todo recientemente- ha sido duramente cuestionada. Alemania terminó con la energía nuclear hace poco. Y según un informe de PwC al respecto
"si el parque nuclear que estaba en funcionamiento en 2010 no se hubiera cerrado, el precio medio de la electricidad en Alemania sería 18 €/MWh más bajo".
"En épocas de baja disponibilidad renovable, Alemania sufre los estragos del cierre nuclear, necesitando generación fósil o importaciones y con precios por encima de los 500€/MWh", añade el análisis para los próximos años.
Pero no es solo la energía la que tiene al país con complicaciones. El ascenso de China también ha golpeado fuertemente. Es que el país asiático entró con fuerza con ByD en la industria automotriz, lo que golpeó a un sector que era considerado clave para la nación europea.
"Lo que le pasó a Alemania es que se volvió muy dependiente de unas pocas industrias, en particular de la industria automotriz. Es bastante raro", dijo a la BBC Wolfgang Münchau, economista y autor del libro "Kaput: el fin del milagro económico alemán".
"La mayoría de los países grandes como Estados Unidos, China, Brasil o Japón tienen industrias diversificadas. No dependen de una o dos", añadió asimismo.
"Pero Alemania se volvió muy dependiente de los automóviles, de los productos químicos y también de la ingeniería mecánica de máquinas. Estas eran tres industrias que eran extremadamente importantes para la economía alemana sufrieron problemas similares desde 2018", aseguró, también, en el medio citado. Aseverando además que no fueron capaces de innovar.
China, por otro lado, era uno de los grandes compradores de productos alemanes. Pero en los últimos años ha ido reduciendo su dependencia de Europa. Y ha optado, en muchos casos, por invertir en su propia industria y tecnología.
El gasto excesivo también ha estado en la mira de quienes analizan la economía alemana. Incluso, el año pasado estuvo en la mira de Bruselas por su elevado gasto. Asimismo, asoman problemas demográficos, que también han estado dentro de los análisis que buscan.
Con la llegada de Donald Trump a la presidencia de los EE.UU se suman para Alemania nuevos desafíos. Y el debate en ese país se ha concentrado -también- en cómo actuar frente al impredecible mandatario. La relación con Estados Unidos, de hecho, fue un punto clave en el último debate.
Hay preocupación, toda vez que en 2024 Estados Unidos fue el principal socio comercial de Alemania. Cerca del 10% de las exportaciones del país europeo, de hecho, fueron a norteamérica. Los "aranceles recíprocos" del magnate -quien tiene muy en mente a Europa- podrían terminar por afectar a un más a la debilitada economóa alemana.
Aunque la Unión Europea ya advirtió a Trump. "Las guerras comerciales y los aranceles punitivos no tienen sentido", dijo la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen. "No quedarán sin respuesta", agregó.
En cualquier caso, es el pesimismo el que predomina en la economía alemana. "La economía se está contrayendo. El desempleo está aumentando. Alemania ha perdido su atractivo como ubicación empresarial", sintetizó Rainer Dulger, presidente de la Asociación de Empresarios Alemanes hace unos días.