Cuando un trabajador deja una empresa, no se trata solo de devolver su computador y firmar los últimos papeles. La forma en que una organización maneja la salida de un colaborador puede impactar su imagen, su capacidad de atraer talento y hasta la moral del equipo que se queda. Sin un plan claro, la desvinculación puede convertirse en un proceso caótico que deja heridas abiertas, tanto en quien se va como en quienes siguen, advierten los expertos en capital humano.
Para sobrellevar esta etapa, el offboarding, un proceso estructurado para gestionar la salida de un trabajador, puede ser la respuesta para aquellas empresas que buscan cuidar su cultura organizacional. Según Daniela Araya, Talent Strategy Leader de Mercer Chile -empresa de consultoría que ofrece soluciones de recursos humanos y servicios financieros-, la transición de un colaborador debe recibir la misma atención que su llegada. “Un buen offboarding permite asegurar la transferencia de conocimiento, reducir riesgos de pérdida de información y fortalecer la reputación de la empresa”, señala.
“De hecho, estudios indican que una persona que vive una experiencia de salida positiva tiene 2.9 veces más probabilidades de recomendar su organización en comparación con quienes tienen una experiencia negativa o neutra. Así como las empresas invierten tiempo y esfuerzo en el onboarding -proceso de incorporación de un colaborador-, es fundamental dedicar la misma energía a quienes dejan la organización, garantizando un cierre respetuoso y bien gestionado”.
Daniela Araya, Talent Strategy Leader de Mercer Chile
Luis Esteban Bonzi, gerente de Hunting & Talent Management en BDO Chile -empresa de auditorías y consultoría-, explica que un offboarding bien gestionado protege la moral del equipo que se queda. “Cuando los empleados ven que las desvinculaciones se manejan con respeto y transparencia, confían más en la empresa y en sus líderes”, afirma. Además, una salida ordenada evita riesgos legales y asegura que no haya errores en la liquidación de sueldos, vacaciones pendientes o acceso a información confidencial, agregó.
Buenas prácticas para una salida ordenada
Para garantizar una transición sin contratiempos durante la desvinculación de un empleado, es importante que las empresas implementen un proceso estructurado. Según expertos de Mercer, Krebs -consultora de recursos humanos-, y BDO estas son las mejores prácticas que pueden prevenir errores comunes, como la falta de comunicación y la pérdida de información valiosa:
Entrevista de salida: Permite recoger información sobre la percepción del trabajador y detectar áreas de mejora en la organización. Algunas empresas incluso realizan seguimientos meses después de la desvinculación para obtener una retroalimentación más honesta.
Comunicación transparente: Es fundamental que el equipo conozca la salida del colaborador de manera clara y respetuosa, evitando rumores o incertidumbre.
Traspaso de información: Documentar procesos y responsabilidades garantiza una transición sin interrupciones.
Acompañamiento en la transición: Ofrecer apoyo, como referencias laborales o asesoramiento en la búsqueda de empleo, puede convertir a un excolaborador en un embajador de la marca.
Redes de excolaboradores: Empresas como McKinsey o IBM mantienen el contacto con sus ex empleados, permitiendo futuras recontrataciones y recomendaciones de talento.
Errores que pueden dañar la reputación de una empresa
Desde Mercer indican que uno de los principales errores en el offboarding es no contar con un proceso documentado, lo que puede generar confusión y fallos administrativos. Si un ex empleado sigue teniendo acceso a plataformas internas por falta de coordinación, la empresa se expone a riesgos de seguridad. Además, la falta de claridad en la comunicación de la desvinculación puede afectar el flujo de trabajo y la percepción del equipo sobre la organización.
Bonzi agrega que “cuando las salidas se manejan de forma abrupta, el resentimiento puede traducirse en comentarios negativos en plataformas como Glassdoor, afectando la capacidad de atraer talento”.
El impacto del offboarding en la marca empleadora
Un proceso de salida bien estructurado y empático puede convertir a un excolaborador en un valioso embajador de la marca o incluso en un potencial "boomerang employee" -trabajador que deja una empresa y luego regresa a ella-. Según, Constanza Ossa, Managing Director de Krebs, esto se logra a través de una experiencia de salida positiva, basada en un trato justo y profesional que fomente la buena voluntad; el mantenimiento de una red de ex empleados a través de plataformas como LinkedIn o eventos de networking, lo que facilita posibles recontrataciones; y la disposición a proporcionar cartas de recomendación o referencias, dejando abierta la puerta a futuras colaboraciones laborales.
Una mala experiencia de salida puede viralizarse en redes sociales y afectar la capacidad de atracción de talento. “Hoy más que nunca, las organizaciones deben preocuparse por ofrecer una experiencia integral a sus empleados, desde la llegada hasta la salida”, concluyó Araya.