En un entorno empresarial cada vez más competitivo y globalizado, la diversidad de género en los equipos de liderazgo pasó de ser un tema de cumplimiento normativo, a convertirse en un factor estratégico de crecimiento, innovación y rentabilidad.
Diversos estudios internacionales, incluyendo informes de McKinsey, Deloitte y el Foro Económico Mundial, han demostrado que las empresas con mayor representación femenina en puestos de decisión tienden a obtener mejores resultados financieros.
Según destacan expertos, esto no se debe únicamente a una mayor equidad, sino a que equipos diversos promueven una toma de decisiones más rica, inclusiva y efectiva.
Esto último, representa un 27% más de ganancias en comparación con aquellas con menor diversidad. Además, los equipos operativos con diversidad toman decisiones más efectivas y resuelven problemas más rápido.
“La diversidad de género en equipos de liderazgo no solo es una cuestión de equidad, sino una estrategia empresarial que mejora la rentabilidad, la productividad y la cultura organizacional. Aunque el camino hacia la paridad aún es largo, los datos confirman que avanzar en esta dirección es una decisión inteligente y rentable”, comenta Sarilú Sánchez, Gerente de Operaciones de Zenta Group, aceleradora tecnológica chilena con 18 años de experiencia.
Frente a lo anterior, Sánchez señala que los equipos diversos piensan mejor, no porque las mujeres sean mejores líderes que los hombres, ni viceversa, sino porque la combinación de perspectivas, experiencias y estilos de liderazgo genera decisiones más equilibradas, más creativas y más adaptadas a un mundo en constante cambio.
Sin embargo, de acuerdo a un informe de OBS Business School, a nivel mundial, las mujeres ocupan solo el 28% de los puestos directivos, con menor presencia en sectores como tecnología y finanzas.
“Muchas empresas siguen viendo la diversidad como un ‘tema de recursos humanos’ o marketing. Pero la diversidad no se construye con eslóganes, sino con decisiones estructurales: quién lidera, quién decide, quién tiene voz. Y cuando esas decisiones se toman con conciencia de género, el impacto se nota en la cultura, en la innovación y en los resultados financieros”, sostiene la experta.