El dólar cerró plano la sesión de este viernes en el mercado cambiario local y se ubicó en torno a los $964, pese a repunte del cobre y la caída del Dollar Index en los mercados internacionales.
En concreto, el billete verde anotó un descenso de $0,1 y concluyó sus operaciones más líquidas en puntas de $963,9 vendedor y $963,6 comprador. Con esto, acumuló un asenso semanal de $2,9.
Gabriel Iturriaga, analista de estudios de Capitaria, explicó que "el dólar opera plano mientras avanza la jornada mostrando un desajuste entre fundamentos externos y precio local, recordando lo que ocurrió en la sesión de este lunes, en donde se produjo una demanda interna de dólares que contribuyó a mantener la cotización".
A nivel externo, el especialista detalló que "el Dollar Index retrocede luego del PMI de servicios de EE.UU. que estuvo por debajo de lo esperado, mientras el subíndice de precios se mantuvo alto, un mix que combina menor dinamismo con presiones inflacionarias".
Asimismo, recalcó que "el mercado permanece atento a nuevas señales que definan el rumbo de la política monetaria, en especial por cómo este cuadro podría llegar a impactar en las probabilidades de recortes graduales de la Fed".
En cuanto al impulso local, Felipe Sepúlveda, jefe de análisis para Admirals Latinoamérica, señaló que el billete verde operó "frente al impulso externo del cobre Comex, que subió 2,8% hasta los US$5,09 la libra tras la apertura de Wall Street, y a la caída del dólar index, que retrocedió 0,21% en el día y acumula un descenso semanal de 0,5%, presionado por preocupaciones sobre el crecimiento y señales de debilitamiento del mercado laboral en EE.UU.".
El analista agregó que "el dólar a nivel global se debilitó debido a que el cierre parcial del gobierno de EE.UU. ha paralizado parte de la actividad pública, generado riesgo de despidos y retrasado la publicación del informe laboral de septiembre, obligando a los mercados a apoyarse en datos privados más débiles".
Con todo, los analistas coinciden en que los próximos movimientos del tipo de cambio estarán marcados por la evolución del shutdown en EE.UU. y los datos económicos que permitan calibrar las expectativas sobre la política de la Reserva Federal en lo que resta del año.