La discusión por la ley de Presupuesto ya está en tierra derecha y los más entendidos en el asunto hacen sus primeros análisis.
El erario que presentó el Presidente Gabriel Boric el martes propone un aumento del gasto público en 1,7%, con alzas importantes en Vivienda (7,6%), Salud (5,6%) y Seguridad (1,2%). Asimismo, acaba con la "glosa republicana", que dejaba recursos de libre disposición para el gobierno entrante, e introduce la facultad de reasignar un 1%.
El proyecto de presupuesto, además, asume que la economía chilena crecerá alrededor de 2,5 % en 2026 y apunta a un déficit estructural cercano a 1,1 % del PIB en 2026. El proximo año, también, la deuda del Gobierno Central llegará 43,2 % del PIB.
La directora de Presupuesto Cristina Torres ya ha analizado lo presentado. "El debate se está orientando hacia el fondo del asunto, aunque lamentablemente el Ejecutivo perdió la oportunidad de profundizar en el origen del problema, que no va solo en la sobreestimación de los ingresos, sino que en la tardía reacción que este ha tenido en la incorporación de los datos efectivos en las proyecciones", dice a Emol.
En esa línea sostiene que "el diseño del Presupuesto es consistente solo con la actualización de los parámetros de referencia, mas no con la adopción de un criterio conservador y realista por el lado de los ingresos".
"La mayor preocupación -complementa- está entonces en que no se repita el mismo debate que el año anterior, donde el Gobierno tuvo que verse presionado producto de la discusión legislativa y hacer durante el trámite un ajuste (...) Esto sumado a la no materialización de las medidas correctivas a propósito del incumplimiento de la meta del año anterior, precariza la situación fiscal".
En específico, sobre las proyecciones de ingresos fiscales, de 7,7% de largo plazo, dice que "las proyecciones en que se sustenta el Presupuesto 2026 son optimistas, pues no recogen del todo los datos efectivos de lo que resultará este año. De hecho, este 2025 se está materializando un deterioro que ha llevado a ajustar, en parte, la estimación de ingresos, los que se espera que ya no crezcan en 8,4%, si no que se ajusta a la baja, requiriéndose un 6,8% de crecimiento".
"Ello de todas formas -añade- sigue siendo desafiante a estas alturas del año, ya que se requiere un crecimiento de 7,4% para alcanzar la nueva estimación del Gobierno".
La también directora del Centro de Políticas Públicas de la USS señala asimismo que "esto implica un riesgo de financiamiento de las políticas públicas para 2026, las que deberán ajustarse para cumplir las respectivas metas. Ello llevará a que nuevamente, repitiendo la historia del año pasado, el Parlamento deberá emplazar al Ejecutivo a realizar ajustes en la tramitación legislativa de este Presupuesto, para recoger la realidad de los ingresos fiscales".
Torres comparte la visión de que si no se cumple la estimación de ingresos (del Gobierno) y no se reducen los gastos en la misma magnitud, el déficit fiscal de 1,1% sería mayor y estresaría más las finanzas.
"El deterioro de los últimos años ha estado marcado por proyecciones de ingresos sobrestimadas y por la falta de ajustes oportunos al gasto", sostiene. "No se ve factible -agrega- el cumplimiento de la meta de -1,1% del PIB para el próximo año, dado que no se incorpora este año la totalidad del rezago que se ha dado en el panorama de los ingresos". Se perpetúa el desafío de recaudación, lo que implicará nuevamente una postergación de la convergencia".