Un estudio de la Universidad Andrés Bello indica que la mediana del gasto en alquiler como proporción del ingreso del ingreso pasó de 16% en 2000 a 27% en 2022, mientras que un tercio de los arrendatarios paga más del 30% de su ingreso en arriendo. Además, se evidencia que en varios quintiles el precio del arriendo ha crecido más rápido que los ingresos, lo que sugiere una presión sostenida sobre los presupuestos familiares. De acuerdo con un análisis del investigador José Miguel Simian, mientras el índice de precios de las viviendas ha subido 4,1% en los últimos años, la variación del ingreso monetario de los hogares más pobres que están en los quintiles I (1,8%), II (2,6%) y III (3%) ha sido menor. El Mercurio informó hace unas semanas que en Chile el 26,5% de los hogares vive en una vivienda arrendada, con o sin contrato; hace 10 años eran un 22,2% y en 2002, un 17,7%.
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