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"Bomba de tiempo" en la construcción: Fuerza laboral envejece y está en riesgo el modelo "maestro–aprendiz"

Los trabajadores de la construcción sobre 50 años han aumentado sostenidamente, mientras los jóvenes disminuyen, según un estudio de Ciedess.

20 de Noviembre de 2025 | 08:02 | Por Martín Garretón, Emol.
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El Mercurio
En la industria de la construcción se instaló una tensión silenciosa que ya comienza a presionar al sector: la fuerza laboral envejece aceleradamente, mientras disminuye la presencia de jóvenes y se debilita uno de los pilares históricos del oficio: el modelo "maestro–aprendiz".

Así lo expuso el estudio "Reconversión laboral de los trabajadores mayores de 50 años en la construcción", elaborado por Ciedess en colaboración con el OTIC de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), que advirtió de una bomba de tiempo debido a la transición demográfica profunda con efectos directos en productividad, seguridad y sostenibilidad del rubro.

Según el análisis, el fenómeno viene gestándose desde hace más de una década, pero recién ahora se dimensiona su alcance. Para graficar aquello, según datos del INE analizados por la consultora perteneciente a la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), la proporción de trabajadores mayores de 50 años en el sector pasó de 26,6% en 2010 a 34,6% en 2024, por encima del promedio nacional.

En paralelo, la participación de jóvenes entre 15 y 29 años cayó de 22,5% a 15,4% en el mismo periodo. Para los investigadores, esta brecha evidencia un riesgo inminente: el recambio generacional, pieza clave para mantener la continuidad de los oficios, está debilitado.

A ello se suma un aumento sostenido en la edad promedio de quienes superan los 50 años dentro de la construcción, que pasó de 56,8 a 58,3 años en los últimos 14 años. La tendencia es coherente con el cambio demográfico del país, donde el 32% de la población ya tiene más de 50 años y se proyecta que esa cifra alcanzará el 46% al 2050.

Pero en la construcción el impacto es mayor porque, a diferencia de otros sectores, la actividad depende fuertemente de la fuerza física, la destreza manual y la experiencia transmitida in situ.

El estudio describe que los trabajadores mayores enfrentan mayor desgaste musculoesquelético, fatiga y tiempos más largos de recuperación, lo que incrementa el riesgo de lesiones y accidentabilidad en faenas cada vez más exigentes.

Una problemática invisible para el propio sector


Uno de los hallazgos más llamativos del estudio es que, pese a los datos, el envejecimiento laboral no figura aún como una preocupación relevante entre empresas, mandantes o gremios.

Según Ciedess, muchos expertos del sector consideran la situación como un fenómeno "normal", que se resuelve con ajustes puntuales dentro de cada obra.

Esta falta de reconocimiento, advierte el informe, dificulta anticipar impactos en productividad, formación y seguridad, y además impide que el sector aproveche un recurso estratégico que posee, que es la experiencia acumulada por los trabajadores mayores.

El valor del maestro mayor


Entre los elementos más críticos está la posible erosión del modelo "maestro-aprendiz", un mecanismo fundamental que ha sostenido por décadas la formación de mano de obra en Chile.

En este sistema, los maestros mayores transmiten conocimientos prácticos y técnicas afinadas durante años de trabajo, constituyendo una pieza clave para la calidad constructiva.

El estudio advirtió que esta relación está en riesgo debido a tres factores simultáneos: la disminución de jóvenes en obra, el desgaste físico de los maestros mayores, y la falta de políticas formales que reconozcan y potencien este rol.

En la práctica, la continuidad del oficio queda librada a la voluntad individual de cada cuadrilla, sin mecanismos sectoriales que aseguren que ese conocimiento quede instalado en nuevas generaciones.

Trayectorias desiguales y riesgo de precarización


El documento identifica trayectorias divergentes entre los trabajadores mayores. Algunos logran moverse hacia labores menos demandantes gracias a atributos valorados por las empresas -responsabilidad, adaptabilidad, redes de apoyo y acceso a capacitación-, lo que les permite una transición positiva.

Pero otros siguen un camino muy distinto: permanecen como jornales o ayudantes, expuestos a mayor desgaste físico, inseguridad laboral y un horizonte de empleabilidad más corto. En ciertos casos, son reasignados a tareas de baja calificación como forma de "acomodarlos", lo que reproduce vulnerabilidad y limita sus opciones de movilidad.

La informalidad de los procesos de reconversión es un factor determinante. Muchos trabajadores continúan en labores físicamente intensas hasta que un accidente o deterioro los obliga a cambiar de rol, lo que demuestra que las estrategias actuales son reactivas e individuales más que parte de una política de gestión del envejecimiento.

Capacitación insuficiente y discriminación por edad


Otra barrera relevante es la falta de programas adecuados de capacitación para los mayores de 50 años. El estudio reveló que los cursos disponibles suelen ser demasiado teóricos, con horarios poco compatibles y ausencia de certificación formal.

Además, persisten prejuicios que asocian edad con menor capacidad de aprendizaje o adaptación tecnológica, lo que restringe oportunidades laborales para este grupo.

La consecuencia es un círculo que se refuerza: menos acceso a capacitación significa menor movilidad; menor movilidad implica más exposición al desgaste; y mayor desgaste reduce las posibilidades de mantenerse activo.

A pesar de riesgos evidentes, el estudio planteó que el envejecimiento puede convertirse en un activo estratégico si la industria adopta un enfoque distinto.

La experiencia y conocimiento práctico de los trabajadores mayores no solo impacta la calidad de la obra, sino también la innovación y la eficiencia.

Para ello, Ciedess propone lineamientos sectoriales como formalizar la transferencia de conocimientos mediante certificación de competencias y programas de mentoría, además de fortalecer la salud laboral con medidas preventivas y adecuaciones ergonómicas.

Asimismo, diseñar capacitación inclusiva con metodologías adaptadas a trabajadores mayores y promover un cambio cultural que valore la edad como un recurso.