El presidente de Argentina, Javier Milei, cumplió este miércoles 10 de diciembre dos años en la Casa Rosada. Durante este periodo, aprobó leyes fundamentales para su proyecto político, como la ley bases o el paquete fiscal.
Esto, no sin la resistencia de grupos opositores, que llevaron adelante masivas protestas en contra de las reformas del mandatario.
Pero lo avanzado no es suficiente para Milei, quien presentó hace apenas unas horas las bases de la reforma laboral, que pretende ser uno de los legados importantes de su gobierno. Tildada como "agresiva" por algunos, mientras que "necesaria" por otros, la transformación que propone la Casa Rosada propone cambios importantes en varios ejes.
El Ejecutivo ha señalado que busca que el proyecto se convierta en ley a comienzos de 2026; aunque diversos gremios ya han adelantado su rechazo. ¿Qué ofrece la reforma del gobierno argentino?
Cambios en indemnización
Fue Manuel Adorni, jefe de gabinete de Milei, quien presentó ayer el documento con lo esencial de la reforma laboral. Esto, debido a la ausencia del presidente, quien viajó a Noruega para participar de la entrega del Premio Nobel de la Paz a María Corina Machado.
En relación a las indemnizaciones, la iniciativa contempla una reducción en la fórmula de cálculo del monto final que recibe un trabajador cuando es desvinculado.
El proyecto, además, otorga la posibilidad de pagar la indemnización o las multas derivadas de fallos judiciales en cuotas, incluso en casos de indemnización por despido sin causa.
Con esto, una Pyme, por ejemplo, podría despedir a un trabajador y, en lugar de abonar de inmediato todo el monto, hacerlo en un plan de pagos regulado, reduciendo el impacto financiero inmediato.
Los críticos sostienen que debilita la capacidad del trabajador de exigir compensación inmediata. Mientras, el Ejecutivo señala que esto "evita quiebras y fomenta la contratación".
Aunque el proyecto no elimina directamente la indemnización tradicional, avanza hacia un esquema alternativo, inspirado en modelos como el de la construcción (Fondo de Cese Laboral).
El espíritu del cambio consiste en sustituir gradualmente la indemnización por un fondo financiado con aportes mensuales del empleador.
La iniciativa incorpora, asimismo, las negociaciones "dinámicas" y permite atar los aumentos salariales a la productividad de la empresa.
¿Jornada de 12 horas?
El proyecto permite que, mediante acuerdos individuales o por empresa, la jornada diaria pueda extenderse hasta 12 horas, superando el límite histórico de 8 horas. Esta modalidad debe enmarcarse en turnos, esquemas de rotación o sistemas intensivos.
¿Qué significa esto? Hoy la Ley de Contrato de Trabajo (LCT) fija 8 horas diarias o 48 semanales. La reforma no elimina el límite semanal, pero flexibiliza el máximo diario, permitiendo que la distribución se pacte internamente.
La iniciativa, con esto en cuenta, faculta la creación de un banco de horas mediante convenio colectivo para distribuir la carga horaria.
Otro aspecto polémico tiene que ver con las vacaciones. Es que se permitirá el fraccionamiento de los días de descanso. El empleador contará con la facultad de imponer las fechas de las vacaciones, con la única salvedad de notificar la decisión con 45 días de antelación.
En todo caso, la iniciativa contempla también la posibilidad de fraccionar las vacaciones, que hoy deben tomarse, según la ley trasandina, en un periodo continuo.
Salarios por productividad
El proyecto introduce la figura de salarios dinámicos, un sistema en el cual una parte del sueldo se fija por productividad individual o desempeño. Otra parte sigue siendo salario básico tradicional. La estructura salarial puede negociarse empresa por empresa, no necesariamente en paritarias sectoriales.
La intención, ha señalado el Gobierno, es que los aumentos no estén atados automáticamente a la negociación sindical, sino al rendimiento.
Con esta reforma, las empresas podrán fijar esquemas propios y los sindicatos pierden la capacidad de garantizar pisos salariales robustos.
Algunos expertos laborales han señalado que los trabajadores podrían cobrar menos en períodos de baja productividad o estacionalidad. Y aquello sería una debilidad de la reforma.
Modificaciones a la negociación colectiva
La negociación colectiva funciona por actividad (comercio, construcción, etc.). Esto quiere decir que todos los empleados de un sector comparten el mismo convenio y piso de derechos.
Los convenios por empresa existen, pero no pueden reducir derechos ni tener prioridad si el convenio sectorial los supera.
Con la reforma que propone Milei el convenio firmado por una empresa prevalece sobre el convenio sectorial.
Regulación sobre paros y huelgas
Si bien el derecho a huelga se mantiene -no puede suprimirse por normas internas al ser un derecho constitucional-, la reforma endurece los requisitos procedimentales para declararla, establece límites específicos para su ejercicio y define sanciones por "abusos" del derecho de huelga.
La empresa, además, puede exigir que la planta mantenga un funcionamiento básico incluso durante la huelga.
Antes esto se limitaba a sectores esenciales (salud, transporte, energía).
La reforma amplía el criterio a toda actividad que pueda afectar bienes, instalaciones o servicios relevantes.
La reforma incorpora definiciones más estrictas sobre cuándo una huelga es "ilegítima". Se considera así cuando no se agotaron instancias de conciliación o se afecta servicios estratégicos.
Los bloqueos a plantas, fábricas u oficinas serán penalizados.
Cambios en aportes patronales
Toda empresa argentina paga, además del salario, un conjunto de contribuciones obligatorias, destinadas, por ejemplo, a jubilaciones y obras sociales.
Hoy, estas contribuciones pueden representar hasta un 25% del sueldo bruto. El gobierno, con ello en cuenta, busca una rebaja escalonada, para evitar un impacto fiscal abrupto.