¿Por qué Jerusalén?: Las claves del conflicto que se agudizaría por la decisión de Trump

Considerada capital por israelíes y palestinos, no está reconocida como tal por gran parte de la comunidad internacional. Algo que podría cambiar si el Presidente de EE.UU. anuncia hoy el traslado de su sede diplomática a la disputada ciudad.

06 de Diciembre de 2017 | 09:44 | Por Valentina Salvo y Ramón Jara, Emol
EFE
SANTIAGO.- La ciudad de Jerusalén y su estatus ha sido motivo de conflicto permanente en la disputa entre israelíes y palestinos. Sin embargo, esta semana se ha tomado las portadas del mundo, luego de que medios estadounidenses informaran que el Presidente Donald Trump pretendía trasladar la embajada de EE.UU. a dicha ciudad, lo que implica reconocerla como la capital del país de Medio Oriente.

La decisión que sería dada a conocer esta jornada, ya ha sido adelantada por altos funcionarios de la Casa Blanca como una realidad, más que un solo rumor. Noticia que mantiene en extremo preocupado a la comunidad internacional debido a la ola de violencia que el anuncio podría generar tanto en la zona como en otros países del mundo.

Pero, ¿Por qué Jerusalén es tan importante y causa tanta controversia en el conflicto?

Ciudad clave en materia religiosa

El valor de Jerusalén recae en la importancia que tiene para las dos religiones predominantes en la zona: el judaísmo y el islamismo. Para los primeros se trata de la ciudad elegida por el rey David para construir el Templo Sagrado. Para ellos, se trata del centro del mundo y el lugar donde vivió Dios. Entre sus lugares sagrados se cuentan el Muro de los Lamentos, que de acuerdo a la tradición está sobre el lugar donde Abraham iba a sacrificar a su hijo Isaac. También se ubica el Monte del Templo, que guardaba los Diez Mandamientos de Moisés.

Por su parte, para el mundo islámico se trata de la tercera ciudad más sagrada después de La Meca y Medina. Allí se encuentra la Explanada de las Mezquitas, donde está instalado el templo de Al-Aqsa, lugar en el que, según se cree, el máximo profeta Mahoma ascendió a los cielos para visitar a Alá. Asimismo, alberga la Cúpula de la Roca, donde de acuerdo a la tradición musulmana Abraham fue a sacrificar a Isaac. Es tal la importancia de Jerusalén, que antiguamente los musulmanes rezaban en dirección a ese lugar, lo que luego cambió a La Meca.

Asimismo, aunque su predominancia en la zona es menor, para el cristianismo la ciudad también tiene importancia, puesto que allí se sindica como el lugar donde creció y vivió Jesucristo y donde obró algunos de sus milagros.

Tras el estallido de la primera guerra árabe-israelí en 1948 se produjo la división de la ciudad en dos partes: Jerusalén este, bajo control árabe; y Jerusalén oeste, en manos de Israel. Sin embargo, durante la Guerra de los Seis días (1967), Israel tomó control sobre Jerusalén del Este y, años más tarde, en 1980, la declaró como su capital. Sin embargo, los palestinos no ha cedido a dicha declaración y siguen considerándolo como parte central de su principal anhelo: el Estado de Palestina.

De esta forma, tanto Palestina como Israel reconocen a esta ciudad como su capital, convirtiendo el estatus de la ciudad en un conflicto que ha estado siempre presente y que ha sido el principal punto de discordancia en todas las negociaciones de paz entre ambos.

Política de EE.UU. sobre el conflicto

Aunque el Estado israelí considera Jerusalén su capital, la soberanía del país sobre la parte oriental de la urbe (Jerusalén Este) no está reconocida por gran parte de la comunidad internacional, que mantiene su aparato diplomático en Tel Aviv y sus suburbios.

El Congreso de Estados Unidos aprobó una ley en 1995 a favor de la reubicación de la embajada del país norteamericano desde Tel Aviv a Jerusalén. Sin embargo, desde entonces y casi como una tradición, los antecesores de Trump en la Casa Blanca han firmado semestralmente una medida para postergar dicho traslado. Un acto que se ha mantenido bajo el argumento de que el asunto de Jerusalén se trata de un conflicto sobre el que israelíes y palestinos deben negociar y dirimir.

En junio de este año, el Mandatario hizo lo mismo y aplazó la reubicación de la embajada una vez más. No obstante, esta vez, según diversas fuentes, no tendría planeado hacerlo, concretando finalmente el mandato de construcción de la sede diplomática en Jerusalén. De ser así, terminaría con décadas de no injerencia de Washington respecto al espinoso tema.

Injerencia de Trump

Durante su campaña presidencial de 2016, Trump incluyó en materia de relaciones exteriores la promesa de realizar el cambio de lugar de la embajada, respaldando la postura y constante solicitud del Gobierno del Primer Ministro israelí, Benjamín Netanyahu. Sin embargo, desde el comienzo de su gestión en enero de este año, el Mandatario no se ha referido directamente a si cumplirá o no con dicho compromiso durante su periodo presidencial.

En mayo pasado, el jefe de Gobierno viajó a Israel y Cisjordania, con el fin de lograr un avance en el proceso de paz entre ambos territorios. Allí se reunió tanto con Netanyahu como con el líder de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, y pidió poner fin a la violencia en la zona.

Tras la publicación de los rumores esta semana sobre la eventual decisión del jefe de Estado norteamericano, un alto consejero de Abbas, Nabil Chaath, sostuvo que Trump acabará con borrar su rol y esfuerzos por concretar la paz en la región. "Será el final del papel desempeñado por los estadounidenses en ese proceso", dijo.

Advertencias de la comunidad internacional

La posible decisión de Trump es, sin dudas, polémica y para muchos significa un remezón más a la inestable situación en Medio Oriente, por lo que las advertencias y solicitudes de que no traslade la sede diplomáticas son múltiples.

Entre ellas, las que más destacan son de países aliados de Estados Unidos en la zona, como Arabia Saudita y Jordania, que siempre han mantenido una relación cordial con la Casa Blanca y se han convertido en socios estratégicos, tal como lo demostró el propio Donald Trump en su gira realizada meses atrás.

Por su parte, Turquía, miembro estratégico de la OTAN, también mostró su rechazo a esta determinación y realizó una amenaza mayor, como romper sus relaciones diplomáticas con Israel. Además, organizará el 13 de diciembre una cumbre de dirigentes de países musulmanes en rechazo a la medida.

Asimismo, la Unión Europea y la ONU también han criticado la posible decisión, advirtiendo que ésta podría desestabilizar aún más la región y generar olas de violencia críticas. De esta forma, EE.UU. está complicando a sus propios aliados.
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