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El peor momento de ME-O: de político mejor evaluado a blanco de todos los sectores

Con las acusaciones por el caso SQM y el reciente escándalo por el uso de un jet privado de una empresa brasileña en su campaña de 2013, el ex diputado y fundador del PRO ve cada vez más lejana la posibilidad de emprender una nueva candidatura presidencial.

15 de Marzo de 2016 | 15:20 | Emol
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El Mercurio
SANTIAGO.- Era diciembre de 2014 y Marco Enríquez-Ominami tenía mucho que celebrar. ¿La razón? El ex diputado se posicionaba como el político mejor evaluado en la encuesta CEP, con un 50% de aprobación ciudadana y un 20% de rechazo.

Su buena estrella, que lo llevó a remecer la carrera presidencial en 2009 -provocando en gran medida la derrota de Eduardo Frei- y que lo mantuvo como una alternativa potente en 2013, parecía no apagarse.

De hecho, el fundador del PRO aprovechó el envión para poner su "capital político a disposición de Bachelet", y varios en la Nueva Mayoría se mostraron abiertos a que el líder del PRO pudiera ser candidato de la coalición.

Ahora, a poco más de un año de ese momento peak, el escenario ha cambiado por completo. ME-O enfrenta el momento más difícil en su historia política, a los cuestionamientos por sus vínculos con SQM hoy se suma un nuevo flanco, la polémica por el uso de un jet privado de una empresa brasileña durante tres meses en su última campaña a La Moneda.

Y aunque el ex diputado ha intentado descartar sospechas, las dudas sobre cómo se sostiene una candidatura tan larga y su posible vinculación con el caso SQM lo han golpeado.

La última CEP, de diciembre, dio cuenta de su desplome, al ubicarlo en el octavo lugar con un 33% de apoyo, tras registrar la mayor caída entre todas las figuras evaluadas.

Y el asunto podría empeorar, ese sondeo sólo alcanzó a medir la opinión de la ciudadanía durante las largas semanas que se excusó de declarar por primera vez ante la Fiscalía por encontrarse fuera del país, pero no las repercusiones de esa accidentada diligencia, donde se acogió a su derecho de guardar silencio.

Recientemente, la encuesta Cadem mostró el impacto que ha tenido el tema SQM en su credibilidad, dado que el 81% dice no creer que no haya recibido dinero de manera irregular de la firma para su campaña presidencial.

Un jet, el desmentido del Servel y la decisión del fiscal


En el escándalo del jet privado, la estrategia del ex diputado y de su círculo cercano ha sido atribuir los nuevos antecedentes en su contra a una operación política para perjudicarlo, lo que en vez de bajar la presión en su contra ha desatado una ola de críticas de personeros de todos los sectores que lo emplazaron a dar cuanto antes explicaciones.

En su declaración de gastos ante el Servel, no se incluyeron facturas o boletas por el uso de esta aeronave y tampoco se mencionan contratos que detallaran los servicios requeridos a una empresa brasileña. La versión del PRO es que la candidatura rindió en su momento todos los ingresos y gastos de la campaña ante el Servel y que este organismo aprobó el proceso.

Sin embargo, el presidente del Consejo Directivo del Servicio Electoral, Patricio Santamaría, negó que el organismo haya tenido conocimiento respecto a la utilización del jet privado. "Mal podríamos haber aprobado algo que no se nos declara", afirmó la autoridad electoral.

De haber recibido dineros brasileños con fines políticos, el ex abanderado habría violado la ley electoral, que prohíbe expresamente las donaciones de personas naturales o jurídicas extranjeras a campañas políticas chilenas. Y aun cuando a estas alturas estaría prescrito, el impacto en su imagen podría ser definitivo.

Mientras tanto, el fiscal Pablo Gómez debe decidir su futuro judicial, si lo formaliza o no por delitos tributarios, por las boletas que su ex jefe de prensa y asesor, Cristián Warner, entregó a SQM.

Pese a todo, ME-O asegura que no cejará en su empeño por convertirse en presidente y aunque faltan poco menos de dos años para la elección, si en 2016 no logra recuperarse, probablemente deberá bajarse de la carrera a La Moneda y apostar quizás por otro cargo de representación popular.