El teniente coronel Sergio Carrasco vive en José Domingo Cañas, la calle donde ocurrió el accidente
Carabineros de Chile
SANTIAGO.- La mañana del lunes, a eso de las 7.30 de la mañana, Sergio Carrasco Soto se encontraba en su casa, ubicada en el sexto piso de un edificio en la comuna de Ñuñoa.
Estando ahí, escuchó gritos. Se asomó por la ventana y vio lo que luego definió como una "escena espantosa". "Un bebé se encontraba tendido en el suelo, con clara evidencia de que lo habían atropellado", relata
El bebé era en realidad una niña de siete años, que fue arrollada por un furgón escolar en la esquina de Fernández Concha con José Domingo Cañas, la calle donde vive Carrasco, teniente coronel de Carabineros. El vehículo arrastró a la menor por más de 100 metros y después se dio a la fuga.
El oficial, subprefecto de los Servicios II Prefectura Sur, se puso lo primero que encontró: zapatos, una parka, agarró las llaves de su auto y no quiso usar el ascensor. Bajó corriendo los seis pisos. "Veo a la menor tendida en el pavimento, con dos grados bajo cero y lo que primero que hago es ver si tiene signos vitales", agrega.
Después fue al estacionamiento, sacó su auto y, según relata, puso con cuidado a la niña en el vehículo y también llevó a la madre.
Carrasco condujo el vehículo hasta la Posta 4, en Avenida Grecia con Juan Moya Morales, acompañado del teniente Sebastián Undurraga, de la 57ª Comisaría, que también vive en el edificio, que es una residencia oficial de la institución.
"No dudé en esperar ambulancia o actuar en protocolo, que es como normalmente nosotros actuamos. No había otra cosa que hacer que trasladarla rápidamente a un centro asistencial", añade.
Dice que hicieron maniobras arriesgadas, que se fueron tocando la bocina. "La cosa era llegar, porque yo veía muy mal a la niña. En el trayecto le decíamos a la mamá 'háblale, dile que vamos a llegar, que todo va a pasar'", cuenta.
La niña permanece hospitalizada desde el lunes en la Clínica Alemana con riesgo vital, pero estable. Ayer, Carabineros detuvo a la mujer sospechosa de conducir el furgón, María Eugenia Viteri Fuentes, quien hoy fue formalizada por los delitos de lesiones graves gravísimas.
Soto dice que está conmovido, que lo que pasó fue doloroso para todos. "Yo creo que cualquier carabinero, cualquier padre, en circunstancias así hubiera hecho lo mismo", dice. "Yo tengo una hija de tres años, es como si le hubiera pasado a uno. Yo a ella la veo como mi hija".
Al respecto, el padre de la menor, Johnny Lee, dijo a Emol que está al tanto de lo realizado por Carrasco, pero que sólo ayer supo el nombre del oficial. Además, agradeció su labor.