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“Michelle Obama tiene los pantalones bien puestos”

Esta conductora chilena de CNN en Español asegura que para los latinos el sueño americano se estaba alejando y de ahí las grandes esperanzas puestas en el nuevo Presidente. A partir de su vida personal, destaca la capacidad de Barack y Michelle Obama por sacar adelante a su familia.

24 de Abril de 2009 | 08:27 |
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Mientras los estadounidenses se volcaban a las calles de Washington para recibir a su nuevo Presidente, Barack Obama, ella presentaba en sociedad a su pequeña hija Emilia, de sólo 3 meses, y disfrutaba de unos pocos días de descanso en Chile.

Sin embargo, desde hace cinco días está de nuevo imbuida en el tráfago de CNN en Español, lugar en el que aterrizó en 2000, tras titularse de periodista en la Universidad del Desarrollo de Concepción y en donde hoy conduce un programa de corte social que la ha transformado en rostro de la cadena.

La chilena Carolina Escobar (34) nunca se imaginó qué le iba a deparar su paso por CNN en Atlanta cuando llegó, en 1998, a hacer la práctica. Tras ocho años allá, está casada con un periodista argentino, tiene tres hijos (el mayor de 5 años) y ve incierto el retorno.

Haber estado unas semanas en el país, oportunidad en la que también se reunió co la familia de su esposo, que viajó especialmente para conocer a la nueva nieta, no la desconectó de la gran revolución que experimenta EE.UU. tras la asunción del primer mandatario afroamericano en su historia.

Como miembro de la comunidad latina, dice comprender el impacto que ello significa, porque muchos ya sentían que “el sueño americano” se hacía inalcanzable.

Aunque está concentrada en su programa de ayuda “En familia”, que da consejos sobre diversas materias, entre ellas paternidad, salud, cuidado de ancianos, educación y otros, mantiene igualmente su interés por captar los cambios que se avecinan.

Hasta hace algunos meses también conducía un programa científico-tecnológico, “Adelantos”, que salió de la parrilla y por lo tanto, reparte su tiempo entre las grabaciones en el canal y el cuidado de su familia. “Con tres niños somos una multitud; estoy chocha con mi multitud, pero es trabajo”, se ríe.

-¿Estás recién retomando tu pega tras el post natal?
“Lo que pasa es que acá el post natal es diferente; en nuestra empresa, no en todas, son 8 semanas desde el parto, pero yo tengo un contrato especial (rostro) y no tengo ese beneficio. Entre comillas me puedo tomar el tiempo que quiera, pero me tomé cuatro semanas”.

-¿Y te fue suficiente o el corazón se te aprieta mucho?
“Se me aprieta, se me aprieta por ir al supermercado y no llevármela, soy espantosa. Pero tengo la ventaja de que voy a grabar al canal y parte de mi trabajo lo hago desde mi casa, entonces no son 8 horas en que no los veo, en que no estoy con los niños. Tengo la gran ventaja de poder combinar mi vida personal con la profesional súper bien y soy una agradecida de eso”.

“En familia” es un programa semanal (lleva más de cuatro años) que le implican dos días enteros de grabación, ya que también tiene apariciones en otros dos espacios de CNN en Español.

“Voy y vuelo... bueno, como todas las mujeres, como todas las mamás. Corro, quiero estar en todas partes y juego a ser pulpo. Nada muy raro”.

-¿Allá y acá lo mismo?
“Sí, me comparo con amigas de allá y al final, hacemos todas lo mismo. Tratamos de ser mamá, la mejor profesional, la más entretenida, la más compañera, la mejor amiga e increíblemente lo logramos; eso es lo más fantástico de todo”.

-¿Pero se supone que vives en una sociedad bastante más abierta, donde ese tipo de presiones no son tan grandes como en Chile?
“Encuentro terrible la presión que hay acá; la diferencia es que allá es normal tener a alguien que te ayude, una nana. Acá no, no es normal, entonces... es cierto que el estilo de vida es más simple, pero igual hay que llevar a los niños a las clases de todo tipo en las cuales hay que tenerlos, hay que participar voluntariamente en el colegio, en el barrio y asociaciones. Eso es bien intenso, no hay tiempo para el cafecito, yo por lo menos no lo tengo”.

Carolina asegura que su programa le permitió tomarle el pulso a la sociedad americana estos años y apreciar con claridad que había un interés por el cambio, cuestión que se acentuó con la crisis. “La gente necesitaba un repunte, una ventanita nueva que le diera esperanza, ánimo, que le diera fuerza, que los tirara para arriba” y Obama cumplía con esas expectativas.

“No sólo por lo que veo en el programa, sino lo que vivo en la calle, creo que eso se cumplió. No sé si a cabalidad, si va a haber muchos desilusionados después, pero sí hubo un cambio, un quiebre”, explica.

-¿Percibes las altas expectativas que se han generado en torno a él? ¿Son realistas?
“Sí, lo que se respira es que las cosas pueden cambiar. Hay bastante confianza puesta en él. Creo que se junta –como se dice- el hambre con la ganas de comer. Él propone muchos cambios, que para muchos eran muy necesarios y dice que lo puede lograr; ahora, que lo pueda llevar a cabo... Sí, son realistas hasta que no se pueden cumplir.
“Creo que en el mundo de la política hay que ser un poquito más escépticos; todos tienen buenas intenciones, pero cuando la promesa se hace no necesariamente tiene las mismas condiciones cuando hay que cumplirla. Ojalá, ojalá, que se pueda cumplir con las más necesarias como ayuda en educación o cuidado de los ancianos porque hay gente que lo sufre en el día a día.”

-Eres rostro y estás inmersa en la comunidad latina, de hecho, trabajas en CNN en Español. Tus colegas, muchos son de origen latino, ¿cómo viven ellos este cambio?
“Con la misma esperanza. Los latinos, en el último tiempo, han estado pasando por un período no fácil; las políticas (migratorias) han estado cambiando y no porque uno lo viva personalmente (tener los papeles al día) eres ajeno a eso. De verdad, da pena ver como familias enteras tienen que volver a su país y es gente muy buena, que tiene muchas ganas de trabajar. (Obama) viene, supuestamente, a mejorar muchas de estas condiciones, para algunos injustas y para otros, súper justas y necesarias”.

-¿Para los latinos, el sueño americano se había esfumado?
“Sí... no sé si esfumado, pero se les estaba haciendo muy difícil, de frentón se les estaba llenando de humo. Hay que tener claro que Obama es parte de una minoría, los afroamericanos, y los latinos también lo somos, por ende, uno espera que haya mayor empatía entre unos y otros. En esta generación y en la anterior, hemos peleado más o menos, por las mismas cosas, por ser aceptados; en ese sentido podría ser más sensible que el gobierno anterior... (sienten) que se puede poner en sus zapatos y por eso, el sueño americano vuelve a renacer”.

-Se compara la situación de Obama con Michelle Bachelet en cuanto a que representan una minoría; él a los afroamericanos y ella a las mujeres. ¿Tienen similitudes, son homologables?
“En el sentido de las minorías, sí... Lo que pasa es que Bachelet está en la recta final y Obama está empezando y en política, minoría, no minoría, todo es bien diferente. Al principio partimos como caballo de carrera, dichosos; a mitad del camino la capa se empieza a caer, todo está más o menos y al final, hay críticas.
“Quien sabe si esto va a seguir así (todos esperanzados) de aquí a dos años”.

Carolina ve poco probable que en el futuro mediano pueda conocer al Presidente por cuanto su programa sale de la esfera de su agenda, “pero uno nunca sabe”. En la campaña, a lo más, lo abordó a través de reportajes sobre su vida familiar que marcó a muchos.

-¿Qué rasgo te llama la atención de él?
“Creo que es una persona humana. No me interesa, bien por él, que tenga millones de títulos y post grados; para mí es súper destacable que sea un hombre que viene de una familia constituida sólo por una madre, que tuvo un padre ausente, que vivió en un país extranjero y salió adelante. También sacó adelante una familia, lo que no me parece fácil cuando tienes una vida política”.

-¿Qué te provoca Michelle Obama?
“Sin conocerla demasiado, respeto. Me parece una mujer muy fuerte, con los pantalones bien puestos, probablemente, lo justo y lo necesario porque debe haber estado muy sola. Uno comulga con eso, porque acá la vida es bastante sola, ajeno que se pueden tener buenas amigas, pero no se tiene familia, una red de apoyo incondicional, como si lo tienes en otros países.
“Sacar adelante, así, a una familia no es fácil y ella lo logró y lo ha logrado, además, apoyando a este hombre que me imagino que tiene que haber estado muy ausente en la vida de sus niñitas. Para mí ese es siempre un buen ejemplo; le saco el sombrero, de verdad, porque lo vivo y sé que no es fácil; hay muchas veces en que uno dice sabes, un viajecito más y llego hasta aquí porque estoy choreada de ser la mamá soltera que todos aplauden. Me imagino que ella no lo debe haber pasado demasiado bien y eso es súper rescatable de ellos dos, como familia, como pareja. Eso es lo que me mueve, sacar el título de papá no es fácil”.

-Considerando lo dura que es la vida allá, ¿nada te llama aún a retornar?
“Esa es una pregunta que nunca he sido capaz de responder; me encanta Chile, pero estoy muy bien acá y cada vez que pasan más los años siento que sería un desafío grande. Me encanta estar con mi familia, soy una enamorada de mi país y mis tradiciones, las trato de transmitir a mis hijos y amigos, pero no puedo decir sí, mañana vuelvo con una mano delante y una detrás.
“Uno va echando raíces donde está, creo que el ser humano es un animal de costumbres y uno sabe acomodarse a cualquier cosa. No cierro ninguna puerta y con esta profesión no creo que sea posible”.

Su reflexión final es categórica; tiene la suerte de haber encontrado una pareja con la que ha construido una relación sólida y si el día de mañana termina en Nigeria, lo que le importa es mantener los lazos con Chile y Argentina. Por eso, sus hijos toman mate, comen humitas y les encantan los porotos. “Hay que ser feliz con lo que uno tiene”.