Nairobi.- Definitivamente las mujeres de todo el mundo están dispuestas a luchar por sus derechos y para ello, también usarán todas las armas que tengan a su alcance.
El mejor ejemplo lo están dando en este momento las dirigentas políticas de Kenia –denominadas G-10- que amenazaron al gobierno con realizar una huelga de sexo, sí, una huelga por siete días de no aprobarse sus demandas.
La exigencia apunta a la divergencia entre las dos facciones políticas que están en el poder y que incluso derivó en la mediación del secretario general de Naciones Unidas.
La huelga fue convocada por una asociación de grupos feministas kenianas que anunciaron una abstención de sostener relaciones sexuales con los maridos y pareja por una semana, de manera que estos últimos presionen a los políticos.
El diario “Daily Nation” informó que el movimiento le pidió a Lucy Kibaki e Ida Odinga, las esposas del presidente Mwai Kibaki y del primer ministro Raila Odinga, a unirse a la acción.
"Las situaciones extraordinarias exigen medidas extraordinarias", argumentó Patricia Nyaundi, presidenta de la Asociación de Abogadas.
El conflicto nacional, donde Odinga y Kibaki se disputan el poder, ha generado una ola de violencia en el país, donde las mujeres y los niños han resultado los más afectados.
"Las mujeres de este país no permitirán que este país vuelve a la violencia y el caos", dijeron.
Hoy, la esposa del primer ministro keniano, Ida Odinga, se sumó a la “huelga de sexo” , diciendo que apoya “al ciento por ciento” la medida y aclaró que “el boicot de sexo no es un castigo, sino una acción para atraer la atención sobre el asunto,” en referencia a las últimas disputas entre su marido y el presidente.
Patricia Nyaundi, recalcó que no es una medida “frívola y banal,” como han señalado algunos críticos.
"Grandes decisiones se han tomado durante una charla de almohada -recalcó Nyaundi-, así que queremos que las señoras de Kibaki y Odinga les pregunten a sus maridos: ¿Podéis hacer algo por Kenia?.”
No es la primera vez que una iniciativa como ésta surge en un momento de conflicto, pues en Europa y Estados Unidos grupos de mujeres declararon una “huelga de sexo” en protesta por la guerra de Irak de 2003