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La filosofía de las redes, los celulares e internet: "Nos sentimos más controlados que un esclavo medieval"

El creador del Nuevo Realismo estuvo en Chile, hablando de cómo la web influye en las movilizaciones sociales de la actualidad. Revista Viernes conversó con él y entregó varias reflexiones de cómo vive el ser humano en esta era.

15 de Abril de 2016 | 14:34 | Por Cristóbal Bley, Revista Viernes.
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Ilustración de Edith Isabel
REVISTA VIERNES DE LA SEGUNDA

Invitado por la UDP a la Cátedra Globalización y Democracia, el pensador italiano Maurizio Ferraris estuvo en Santiago hablando de la movilización en tiempos de internet. Creador del Nuevo Realismo, una corriente filosófica que abandona el relativismo de los posmodernos, también se ha dedicado a pensar en el rol del teléfono móvil en nuestra relación con la realidad.

“Aunque somos más libres, nos sentimos más controlados que un esclavo medieval”, dice, después de apagar su celular.

Hace unos años, Malcolm Gladwell, un ensayista norteamericano, escribió un artículo llamado “La revolución no será tuiteada”, en el que no albergaba muchas esperanzas hacia las redes sociales como movilizadores políticos. ¿Coincide con él?
"Hace algunos años se dio ese fenómeno que se llamó Primavera Árabe. Muchos analistas y personas decían: “Los dispositivos móviles fueron claves para permitir estas movilizaciones”. Es verdad. Si tú tienes la difusión de los smartphones, puedes convocar a las personas a la Plaza Tahir y hacer una manifestación contra el gobierno. Pero eso puede ser emancipación como puede no serlo, y la historia sucesiva de todas estas primaveras árabes demuestra que la ruptura puede ser hecha con el celular, pero la estructura es independiente de las intenciones de los que utilizan el celular. También porque estas intenciones no son claras para las personas.
"No creo que la gente de las primaveras árabes tuviera una claridad ideológica sobre lo que deseaba. Por ejemplo, en Italia está el movimiento llamado Cinco Estrellas, que fue construido en la web sobre la ilusión de que la web es la transparencia. Pero internet no es la transparencia: internet es la opacidad. Es una construcción social y lo social es típicamente opaco. Y la web es parte de eso. Imaginar que internet puede hacer la revolución o conseguir la transparencia, no es diferente a imaginar que el ferrocarril pudiera haberlo hecho hace 200 años. ¡Y algunos lo pensaron!".

Las redes sociales, ¿nos están acercando o alejando de los demás?
"Creo que nos están uniendo, porque una cosa que ha desaparecido es la soledad. Ya casi no hay espacios de soledad, hay mucha gente con nosotros, por todos lados. Pero al mismo tiempo, esta multiplicación de relaciones, que son relaciones reales, no virtuales –no pienso que el hecho de escribir sea algo menos verdadero que hablar–, es demasiado grande para el ser humano. Los antropólogos dicen que los humanos no pueden tener más de, no sé, cien relaciones de amistad, que no podemos tener mil. Pero ahora, con los móviles y las redes sociales tenemos mil, y esto, creo, es insoportable para la gente de mi edad. Si consideras estas relaciones como las normales que tienes con los cercanos, crea una responsabilidad enorme: contestar, mostrar respeto, reconocerse, recordarse".

Ante la masividad del registro en nuestra comunicación, ¿se pierde la espontaneidad a la hora de expresarse? ¿Estamos más restringidos?
"Sí, no hay la posibilidad de la charla irresponsable. Y ella es una necesidad para el ser humano. Hablar sin filtros y decir tonterías es un derecho para una persona. Claro, esto tiene que ser en un espacio amigable y privado. Si este espacio es público y oficial, instancias que se han multiplicado con la masividad del registro, pone un problema de hiperresponsabilidad. Creo que el único lugar hoy en día en donde no hay registros es la consulta del psicoanalista".

Usted ha dicho que la escritura está hecha para registrar y no para comunicar. Pero hoy, más que nunca en la historia, nos comunicamos a través de la palabra escrita.
"La intención ingenua de la escritura es ser un vehículo de telecomunicación, pero históricamente su origen fue otra cosa: se hizo con una función contable, para registro económico. En el momento en que toda comunicación oral se transforma en escritura, toda comunicación se transforma en registro. Esto aumenta enormemente la responsabilidad. Una comunicación sin registro es una comunicación irresponsable, libre, sin vínculos. Hay una ecuación entre registro y responsabilidad: cuanto más registro haya, más responsabilidad existe también".

¿Nos convertiremos, entonces, en una sociedad hiperresponsable?